Majestad: El prestigio no da de comer a la tropa
Tampoco a los suboficiales o a los oficiales, pero son ellos,
las clases de tropa, los que más notan el estado actual de la situación
salarial, y en general de su vida profesional. Y es que ayer, como todos los
años, tuvo lugar el acto de celebración de la Pascua Militar, ese acto que nos
recuerda la recuperación de Mahón de manos de los ingleses, nuestro entrañable
enemigo secular. Y como siempre, el acto estuvo lleno de buenas palabras…y poco
más.
De las palabras de la señora ministra, con ausencia, una vez
más del presidente del gobierno, que es responsable de la política de defensa,
me ha llamado la atención su referencia, varias veces, al hecho de que las
relaciones internacionales se basan en el respeto de las normas, supongo yo,
como todo el mundo, que en referencia al reciente asalto yanqui en Caracas. Y
tiene razón la señora ministra pero, tratándose de una juez en activo, como es
el caso, podría aplicárselo en su ministerio, donde varias veces, demasiadas,
le han enmendado la plana en los tribunales, y ya de paso, podía significarse
algo en relación con las innumerables ocasiones en las que su gobierno se salta
la legalidad más básica en el ejercicio del poder.
Es este un año en el que cabía esperar algo más que retórica
en los discursos, pues la segunda presidencia del césar Trump, más allá de la
exhibición de poder de Caracas, está suponiendo una revolución en la vieja
Europa –y lo que te rondaré, morena- que, tras decenios de calma aparente ahora
se ve abocada a lanzarse a una carrera armamentística que, en nuestro caso, se
lleva a cabo sin una mínima discusión, no ya en sede parlamentaria, sino entre
los líderes de los grandes partidos. Tampoco hubo referencia a la construcción
o desarrollo de la Defensa Europea, con mayúsculas, aunque sí al prestigio que
nuestras Fuerzas Armadas aportan a España con sus muchos despliegues en
misiones exteriores; con aviso de uno nuevo en Ucrania, acuerdo de paz
mediante.
Ese prestigio al que SM se refería se logra con el esfuerzo
de nuestras tropas. Unas tropas que devengan menos en rancho que un preso
español, algo, por otra parte, que ejemplifica en cierto modo el porqué el
reclutamiento está en situación lastimosa actualmente, y sin perspectivas de
mejorar, a tenor de el “silencio radio” escuchado en las alocuciones.
Nuestros soldados asturianos, como los demás, tendrán que
seguir esperando algo más que palabras; u opositar a guardia civil, o mejor aún, a policía
municipal, que está mucho mejor pagado y no se mueven de casa. Ye lo que hay.
Raúl Suevos
A 7 de enero de 2026
Traducción en asturianu en abellugunelcamin.blogspot.com
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