No era "su" Hijo de puta
En los medios de comunicación suele hacerse referencia a una
frase que se le imputa al recién fallecido Henri Kissinger refiriéndose al
general Pinochet, por aquel entonces dictador en la república de Chile: “Es un
hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. La frase encierra mucha enjundia,
tanta que ya antes se la habían adjudicado al presidente Roosevelt, hablando en
su caso del nicaragüense dictador Somoza. Hoy se habla de otro hijo de puta.
El caso es que, el día después de la “impecable” operación de
extracción llevada a cabo en Venezuela, las cosas no parecen estar tan claras
como los optimistas creían. Y es que, la operación Delcy Rodriguez, aparte de
tranquilizar al señor Zapatero, más parece diseñada para convertir a Venezuela
en algo similar a lo que Lukashenko y Bielorrusia representan para
Vladimir Putin. Es decir, un
protectorado sin necesidad de poner tropas sobre el terreno.
El presidente Trump, tan volcánico y torrencial en sus
intervenciones en las ruedas de prensa, dejó claro en la relativa a la
operación –veintisiete referencias al petróleo y ninguna a la democracia- cuál
es su interés en el asunto. Cambiar la dirección del país por una más proclive
a sus intereses económicos, sin tener que correr el riesgo ni los gastos que
supone hacerse cargo directamente del país. María Corina Machado, posiblemente,
tendrá que esperar, y los venezolanos también.
La historia hispanoamericana es diáfana al respecto. Sus
repúblicas nacieron de forma inopinada y de causa sobrevenida –la invasión
francesa en España- sin que sus cuadros ni población estuviesen preparados para
la independencia. Además, los empréstitos firmados para financiar la causa de
los bandos independentistas en contra de los realistas hipotecaron el futuro de
los nuevos países; y los británicos sangraron concienzudamente sus finanzas
durante medio siglo, hasta que, tras la guerra de Secesión yanqui, los capitales
venidos del norte se impusieron en el subcontinente, pero ahora, a diferencia
de los británicos, con clara injerencia en los asuntos políticos.
La creación de Panamá, a expensas de Colombia, es el caso más
notorio, pero si ustedes introducen “intervenciones USA Hispanoamerica” en el
buscador, y seleccionan la opción imágenes, el resultado les golpeará la vista.
A mí, como español, todas me duelen, pero el robo de territorio efectuado en
Méjico es quizás el que más me impresiona. Así son las cosas.
Trump es un paladín de la política realista en las relaciones
internacionales, pero no sé si esto le pagará lo suficiente para arreglar las
previsiones funestas para las elecciones de fin de año, que podrían atarle una
mano a la espalda. Mientras tanto, nuestros líderes europeos, y Zelenski,
debieran tomar nota de con quién juegan.
Raúl Suevos
A 5 de enero de 2026
Traducción en asturianu en abellugunelcamin.blogspot.com
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