54 años después
La fecha se ha ido por unos pocos días. Fue el 13 de febrero de 1972, en Sapporo, Japón, cuando Paquito Fernández Ochoa ganó la medalla de oro en Slalom, para sorpresa del mundo y, particularmente, de los españoles. Era muy bueno. A mí el asunto me pilló en Oviedo, disfrutando el internado de los escolapios del Loyola, pero con salvoconducto para los domingos escaparnos a Pajares, en mi caso con el autobús del CAU, el club atlético universitario, a esquiar, o algo parecido para los que el presupuesto sólo nos llegaba para avanzar en plan autodidacta. Esperando la salida del autocar, allá arriba, a la altura de Llamaquique, tuvimos tiempo para ver en directo el descenso, creo recordar que la segunda manga, de Paquito. Una emoción que nos llevó en volandas en aquel viejo Setra Seida hasta el Brañilín. Allí, en Pajares, la realidad del autodidacta empapó los sufridos pantalones de pana, y ablandó las botas de cuero de segunda mano. Poco importaba, la juventud y las ganas podía...