Evaristo San Miguel
Gijón es una ciudad con muchas plazas, de todo tamaño y condición, pero hay dos que atesoran esa característica que en la capital denominan casticismo. Hablamos de esa plaza del Parchís y la conocida como la Plazuela. La primera ha pasado por varias denominaciones, aunque pese a ello siempre vuelve al popular, el Parchís, y mantiene casi completa su fisonomía de edificios clásicos, todos imponentes, aunque a mi me gusta particularmente la sobriedad racionalista que Manuel del Busto le dio a la torre blanca donde, en los aciagos días de 1937, se instalara en su corta vida el Gobernín. La segunda, la que hoy me interesa es la que lleva el nombre de Evaristo San Miguel, desconocido militar, decimonónico y asturiano, para la mayoría de la población, y de trayectoria muy similar a la del general Del Riego -hay quien asegura que fue el autor de la letra del himno- y que, con un periplo vital muy movido, o turbulento, acabó sus días, al contrario que el hijo de Tuña, de forma apacib...