Tres veces negó...como San Pedro
Mis conocimientos bíblicos no me dan para saber cómo estaba el ambiente político y social de Jerusalem hace veinte siglos, aunque, por lo que nos cuentan los Evangelios, parece que la cosa estaba bastante agitada. Supongo que tan hirviente como la Jerusalem de hoy en día, donde Netanyahu se esfuerza, según sople el viento, por ocupar la mayoría de los papeles que las Sagradas Escrituras nos describen, desde el de Mesías, hasta el de Poncio Pilato, son olvidar a Caifás por el camino; hasta tiene su banda de zelotes, aunque los de ahora nada quieren saber de servicio militar, más allá de montarle la bronca en las calles al pobre Bibi. A Jesús, un dolor de cabeza político para el poder establecido, había que eliminarlo, y con él a sus acólitos, aunque, a la hora de la verdad, como los del plan antiguo sabemos, su lugarteniente, sobre el que fundaría su iglesia, le negó hasta tres veces en la noche trágica, como Él predijera. Y a mí, quizás por la homonimia entra ambos, -creo que...