Defensa con mayúscula y defensa con minúscula
Mientras se anuncian medidas sobre la Defensa, uno no puede evitar preguntarse dónde termina el gesto y dónde empieza la realidad. Porque en España, cada cierto tiempo, la política se acuerda de quienes sostienen el sistema, aunque casi siempre lo haga desde la distancia cómoda de los conceptos. La reciente iniciativa de Margarita Robles para declarar la profesión militar como de riesgo tiene algo de reconocimiento tardío y algo, también, de ejercicio retórico. No porque el riesgo no exista —basta mirar las rotaciones por misiones en el exterior— sino porque su traducción práctica parece, una vez más, limitada. Se nombra el problema, pero se bordea su consecuencia. Y mientras tanto, en ese espacio donde la Defensa se convierte en defensa, siguen quedando fuera quienes viven el desgaste sin relevo ni relato. Ahí están los hombres y mujeres de la Guardia Civil, que no rotan por ciclos breves, ni se benefician de carreras acotadas, sino que acumulan años, servicio y riesgo cot...