La cuestión palestina se desmadra.
Paso unos días en Lombardía visitando a la familia y por muy poco me libro de situaciones accidentadas en la ciudad de Milán. Primero con la huelga general y manifestaciones convocadas por la izquierda y sindicatos para protestar por la destrucción, de todo tipo, causada por el Ejército israelí en Gaza, y que, en la capital milanesa, desembocó en una batalla campal y asaltó a la bellísima Estación central de la ciudad, obra, por cierto, de Benito Mussolini y a la que los italianos no han cambiado ni una lámpara. Escenas caóticas y preocupantes. El día después, un nubifragio -así llaman allí a lo que en Asturias conocemos como nuberu- soltó tanta agua en tan poco tiempo que el río Seveso abandonó su cauce, inundando parte de la ciudad y de la provincia. Ye lo que hay, tiempo y manifestaciones suelen ser incontrolables. Mientras tanto Meloni andaba por Nueva York, por aquello de la Asamblea anual de la ONU, y como a ella le van bien las encuestas electorales, no como a otros, ...