Un torneo para Daniel
Yo no sé si ha sido el famigerado cambio climático, o el terremoto psicosocial que supuso el Covid, o quizás la combinación de ambos, el caso es que Gijón parece haberse puesto de moda para todo tipo de personal, desde los que gracias al teletrabajo se instalan aquí de forma permanente, a los que casi todos los fines de semana del año invaden la ciudad, incluidas las pesadísimas despedidas de soltero. Aunque no tengo claro que ahora seamos una ciudad mejor. A mí, en lo personal no me va mal, la próstata me da tregua y el colesterol también, y, además, el golf me ayuda a rellenar el apartado dedicado a naturaleza y deporte, y no sólo, pues con un grupo de amigos de Gijón y Oviedo, -sí, señores, en ocasiones existe esa posibilidad- solemos reunirnos con periodicidad más o menos mensual para disfrutar de alguno de los campos asturianos y, de paso, apoyar al pequeño empresario de la restauración gastronómica. Ye lo que hay. En esta oportunidad el contubernio de veteranos tuvo l...