Posts

Showing posts with the label Gijón

Me hablaron las xanas

Image
  En el Señor de los anillos, esa exitosísima trilogía fílmica basada en las novelas de J.R. Tolkien, aparece la Dama Galardiel y sus acólitas, las damas de los Elfos, que campan en su bosque encantado y cuentan con incomparables poderes. Dicen algunos que, para desarrollar la idea, el autor, que era filólogo y profesor universitario en Oxford, se inspiró en las Xanas asturianas, que nuestra tradición de origen celta describe como bellas jóvenes de larguísimos cabellos rubios o platinos, que habitan en ríos, fuentes, manantiales, cuevas y cascadas, y supongo que, como Galardiel, también en los bosques, especialmente en los húmedos, que antes del cambio climático, eran abundantes en la tierra de Jovellanos. Cabe añadir que, a diferencia de otros trasgos de nuestra tradición, su influencia es siempre positiva. Los escépticos es probable que no crean en su existencia, pero, apunto aquí, tenemos hasta un Desfiladero de las Xanas, así que, algo debe o debió haber detrás. En todo cas...

La corrección política

Image
  Hace años, ejerciendo como secretario de los Premios Ejército, y durante el almuerzo y entrega de una carpeta en cuero con su nombre que le ofrecíamos como pago a los miembros de los jurados, que ejercían su ministerio sin ningún tipo de “orientación” por nuestra parte, tuve la oportunidad de escuchar de boca de uno de ellos cómo el primer grafitti datado en Madrid correspondía a la casa que el general Weyler se construía en la villa con los caudales de su obra, “Mi mando en Cuba”, un superventas de la época, pero que, con la mala fama que su táctica de la “concentración” le procurara en Cuba, y también en casa, olvidando que esa “solución”, respaldada por el gobierno Cánovas, estaba ganando la guerra, algunos, entre ellos el autor de la pintada, no le tenían mucha estima; por eso, probablemente, escribió en las vallas de madera de la obra un malévolo “Mamando en Cuba”. El caso es que, tiempo después, la casa pasaría a tener como inquilinos a Rafael Alberti y su mujer, María Te...

Una crónica diferente

Image
  Cabe apuntar, de entrada, que el gentío en la misma ya daba cuenta del casi lleno que se esperaba tras la apoteosis morantiana del día anterior. Una aglomeración a la que contribuían, en la principal, los antitaurinos, sostenidos por algunas formaciones políticas, de escasa o nula representación parlamentaria, que en estas verbenas encuentran un medio de expresión, curiosamente en una ciudad conocida por ser, como dicen los pijos, “pets-friendly”, con los perros como dueños y señores de nuestras calles. Ye lo que hay. Venía yo interesado en comprobar la indumentaria del personal, pues en la feria de Sevilla, televisada en abierto por su televisión autonómica, observé que los señores lucían abundantes americanas, algunos con corbata al cuello; y las señoras elegantísimas, como si después tuviesen “un compromiso”, y todo ello con el cimbreo casi constante de un enjambre de abanicos multicolores. Y es que Sevilla tiene un color… Aquí el asunto va por otros caminos. Pocas ameri...

La luz del fin del mundo

Image
  Hace ya muchos años, participé como extra en una peli con Yul Brinner de prota, también estaba Máximo Ranieri, Samantha Edgar, y un Fernando Rey al que no llegué a ver. La peli era “la luz del fin del mundo”, basada en una novela de Julio Verne con faro en el título, y en la que quizás por mi fisonomía escurrida, y pese a revisar varias veces el resultado fílmico, nunca llegué a verme. Supongo que mi competencia al lado de los otros extras, casi todos miembros de la colonia hippie que entonces bullía en la exótica Cadaqués, con pinta de guitarrista de Led Zepellin, Cream, o Credence, me dejaba en mal lugar estético, y el montador hizo el resto. Me queda el recuerdo de aquel Cabo Creus, con su faro de mentira y lo que parecía la cubierta de un barco pirata, y, sobre todo, la increíble caravana del Brinner, a cuyo interior accedí gracias al mismo enchufe que me metió de aprendiz de estrella cinematográfica. Qué recuerdos. Ayer, en el Muro, me vino aquello a la memoria pues cu...