Domingo de Ramos, domingo de estreno
Estaba hermosa la ciudad esta desapacible mañana de domingo. No era para menos, domingo de Ramos, domingo de Procesión, y ésta, mucho más modesta que las que se pueden ver por muchas ciudades de España, todas ellas más barrocas y, posiblemente, antiguas que la nuestra, atrae cada vez más al paisanaje, pese a los inconvenientes. Nunca fue Gijón de mucha procesión, al fin y al cabo, desde los tiempos de la Restauración ya empezó la cosa a moverse, después sería Burgos Riestra al principio del XX el que iría dando forma al asunto. El caso es que, aunque ahora la agrupación socialista este pidiendo un andamio para evitar el derribo, la ciudad lleva mucho tiempo de etiqueta rojera, y también anticlerical. Por eso el renovado auge procesional comporta más valor aún. Hoy tocaba la de Ramos, la que en muchos lugares conocen como del borriquito, y allí, a la altura del Campo Valdés, marchaba el personal, muchos con un ramo de laurel en mano, posiblemente comprado a las varias vendedor...