El último merendero urbano
Ayer jueves fue el primer día de calor veraniego en Gijón. Hoy ha hecho mucho más calor, ambos días, en todo caso, eran esperados, y tras tanta agua cabría añadir que deseados. Y a mí, ayer, como en otras ocasiones del tiempo de estío, volviendo a comer a casa y cogiéndome de camino, me vino el antojo de tomarme una sidra en el merendero de Casa Arturo. Pero ya no existía la posibilidad. Antes de girar para buscar el aparcamiento recordé que ese maravilloso restaurante, sidrería, chigre y merendero, cerró sus puertas el pasado mes y, por lo tanto, nos hemos quedado huérfanos del último merendero urbano que tenía la ciudad. Ya perdimos hace unos cuantos años el del Puentín, allí mismo, a sólo unos pasos y asomándose al rio Piles, pero lo de Casa Arturo es, quizás, más doloroso, pues significa decir adiós a un Gijón que se desvanece y que ya no volverá. Es imposible. Ahora lo de nuestra ciudad son los fast-food, y lo escribo así, en inglés, tratando de subrayar la repercusión c...