El sainete nacional
Creo recordar, de mi asignatura de literatura de 6º de bachiller, que el sainete vino a sustituir al entremés, hace ya muchos años. Ambos tenían como objetivo entretener en los entremedios o descansos de obras teatrales más largas; aunque, visto el éxito, el sainete se hizo más largo, con más personajes y representando siempre situaciones cómicas de la vida cotidiana. Si ustedes se paran a recapacitar un momento, concluirán que en España vivimos en un sainete perpetuo, con obras más largas que lo encuadran, como pueden ser las distintas y casi perennes situaciones dramáticas que nos viene ofreciendo el inacabable gobierno del resistente doctor Sánchez, con las actuaciones judiciales como telón de fondo, o las peripecias internacionales del presidente como adorno y distracción de las mismas cada vez que se considera necesario. Ahora nos encontramos, entre lo de Ábalos y lo de Begoña, con el sainete de ese barco fantasma que nos llega cargado de hanta virus. Otro virus que vi...