Los marielitos de Ceuta
Allá por el año 2012, volaba yo desde Nueva York a La Habana, aprovechando una de esas grietas que el famoso Bloqueo, no tan hermético como dicen, ha tenido siempre. A mi lado se sentó un gigante de ébano que de entrada daba miedo. Después descubrí que era un pedazo de pan, de centeno supongo, que llevaba una vida en la ciudad de los rascacielos, con esposa e hijos ya nacidos yanquis, pero que llegara a aquel rincón aprovechando la ventana de 1980 en el puerto del Mariel. Aquello empezó con la ocupación de la embajada del Perú en La Habana por parte de unos cientos de cubanos, y la afirmación, impulsiva y no meditada, del presidente norteamericano Bill Clinton, en cuanto que acogería a todos los que llegasen, algo que el astuto Fidel aprovechó para enviarle, desde el puerto de Mariel, a una hora de La Habana, unos ciento veinte mil cubanos; entre los que metió delincuentes liberados de las cárceles para el caso, enfermos psiquiátricos y todo tipo de casos particulares; tambié...