La luz del fin del mundo
Hace ya muchos años, participé como extra en una peli con Yul Brinner de prota, también estaba Máximo Ranieri, Samantha Edgar, y un Fernando Rey al que no llegué a ver. La peli era “la luz del fin del mundo”, basada en una novela de Julio Verne con faro en el título, y en la que quizás por mi fisonomía escurrida, y pese a revisar varias veces el resultado fílmico, nunca llegué a verme. Supongo que mi competencia al lado de los otros extras, casi todos miembros de la colonia hippie que entonces bullía en la exótica Cadaqués, con pinta de guitarrista de Led Zepellin, Cream, o Credence, me dejaba en mal lugar estético, y el montador hizo el resto. Me queda el recuerdo de aquel Cabo Creus, con su faro de mentira y lo que parecía la cubierta de un barco pirata, y, sobre todo, la increíble caravana del Brinner, a cuyo interior accedí gracias al mismo enchufe que me metió de aprendiz de estrella cinematográfica. Qué recuerdos. Ayer, en el Muro, me vino aquello a la memoria pues cu...