Mocedades
Está el Tragamón entrando en su periodo estivo, las calles altas agostadas, primero por el nordeste y ahora con esta ola de calor que tampoco ha perdonado a la villa de Jovino. Un completo sofoco que hace que, tras jugar la partida mañanera, la casi obligada botella de sidra se nos haga aún más placentera de lo habitual. Allí, en la mesa, aprovecho la oportunidad para charlar con el hijo de un compañero de fatigas golfísticas; un joven ingeniero eléctrico, el retoño, que hace un año logró volver a Asturias, donde había cursado sus estudios, tras seis años en la diáspora, sufridos éstos en la capital de España. Se manifiesta feliz de su recobrada condición de vecino de Xixón. Su historia y palabras sirven para confirmar lo que casi todos intuimos, la capacidad de Gijón, y de Asturias, para formar jóvenes titulados que, ante la atonía económica de la región, se ven después obligados al destierro profesional, del que la mayoría no logrará volver más que en periodos vacacionale...