De Benito a Víctor
Mussolini alcanzó el poder en una Italia que penaba a recuperarse de la Gran Guerra, en octubre de 1922, mediante un golpe de estado -Curzio Malaparte lo describe magistralmente en su “Tecnica del colpo di stato”- que se manifestó en la conocida Marcha sobre Roma. Después vendrían casi 21 años de gobierno, de más a menos, y después a peor, hasta llegar al 24 de julio del 43, cuando su propio Gran Consejo Fascista lo derribó mediante una votación interna. En sus primeros años, digan lo que digan, desarrolló el país de forma impresionante, a costa de las libertades, destierros de la oposición y unos cuantos asesinatos políticos, lo que le llevó a ser la admirada figura referencial para un emergente Adolph Hitler, aunque después lo usará como una especie de guiñol político para sus fines, sin alcanzar a ver, en su demencia, que el fin de Benito anunciaba su propio final. Me viene esto a cuento de la memoria con la caída de Víctor Orban, un tipo que llegó al poder, como Mussoli...