El Solariego de los hutíes
A España no se le dado mal la industria de la Defensa. Nunca, en época moderna, hemos ido en el pelotón de cabeza, pero sí en el grupo perseguidor, y ahí muy bien situados. En nuestro haber está la invención del autogiro, y también el submarino, aunque, en ambos casos, la falta de visión política y de capacidad industrial nos dejaron sólo el recuerdo de lo que pudo ser. Ye lo que hay, supongo. Existe, sin embargo, un aspecto en el que siempre hemos sido punteros, antes y ahora, y es el de las raciones de previsión; esas cajitas que el combatiente lleva, un poco como esas bolsas que les dan a los ciclistas en mitad de la etapa, y que, como ellos, el soldado se apresura a repartir en los diferentes compartimentos de su mochila. Por las nuestras se dan bofetadas nuestros colegas internacionales, y en las bases compartidas en operaciones exteriores suelen ser objeto de trapicheo, como las desesperadas peticiones para ser invitados por el contingente español a las paellas que nu...