ELDIARIO que marca el SER de EL PAÍS
Cabría decir que la nación está atónita ante la magnitud de la catástrofe ferroviaria de la mañana de ayer; cuya dimensión total aún es desconocida pues, al parecer, un día después, siguen buscando desaparecidos bajo y entre los hierros del siniestro. Pero la realidad del sentir popular va más por otro camino, el de la asunción de la decadencia de los servicios, y el de la falta de dirección general al timón de la nave del estado. No hay sorpresa. Venimos ya de varios años de fallos del sistema, con el resultado de muertos en cantidad sorprendente, pero, si ustedes lo comprueban, se darán cuenta que estamos ante el gobierno más refractario al uso de la dimisión o el cese. Nunca pasa nada tras el desastre. Si acaso el desencadenamiento de una campaña de comunicación institucional para aplacar el furor de la opinión pública, o para descalificar a la oposición política. Esas campañas tienen como vehículos principales a distintos medios de comunicación que, con mayor o menor ve...