De Estocolmo a Buenos Aires, en alquiler
Los adolescentes de mi generación, coincidiendo con el mayo parisino del 68, teníamos un mito, Suecia; pero no crean ustedes que el asunto venía por el lado de las suecas, que también, era por el conjunto, que nos llegaba en las páginas de un libro que entonces hacia furor, “Suecia, infierno y paraíso”, del italiano Enrico Altavilla, del que nos quedábamos, obviamente, con la parte paradisíaca. Aquella socialdemocracia parecía la solución para el hombre moderno, también el del futuro, el de hoy, para entendernos. Pero la realidad siempre se impone sobre los que venden duros a cuatro pesetas. También allí, en Suecia, donde en el desarrollo de ese estado benefactor se lanzaron a promover leyes, también a construir, que facilitaran el acceso a un alquiler asequible a la población. Hoy aquello es un infierno donde las esperas para acceder a un alquiler, según las zonas, pueden llegar a los veinte años, y ya no son tan asequibles, ni mucho menos. Además, el sistema trajo la conc...