Cómo hacerse rico
Ayer estuve, a medio camino entre Gijón y Oviedo, en una comida con unos amigos. El condumio, en estas reuniones periódicas, casi siempre es excelente, pero, lo que en todas las ocasiones alcanza cotas de perfección es la sobremesa, en la que por la venerable edad media de los participantes ya no hay la típica y abundante libación de espirituosos que en otros tiempos caracterizaba este tipo de conciliábulos, y en su lugar es el relato de alguna anécdota simpática la que lo sustituye. Ayer, uno de los participantes, experto y veterano jugador de golf, nos relató cómo tiempo ha, en visita a un campo del sur de España, conocido por su dificultad y longitud, decidió contratar un buggy para su jornada deportiva, encontrándose con la sorpresa de que todos estaban ya alquilados. La encargada del guardacarros, solícita ella, le sugirió que hablase con un señor que se encontraba en la zona de prácticas y que iba solo. Su nombre y apellido pertenecía a una renombrada familia de banqueros...