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Es el manual ¡estúpidos¡

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  Anda desatado el mundo de los analistas políticos. Los de casa, los del asunto nacional. Y es que, una vez más, nuestro presidente ha tirado por la calle de en medio, en este caso tomando el rol de paladín del derecho internacional, y llenándose la boca de manifestaciones bonitas sobre la bondad de la diplomacia para llevar la paz al mundo. Todo está en el manual. Dice nuestro jefe de gobierno que la acción de Trump, secundado por Netanyahu, va contra las normas del derecho internacional, aunque algunos piensan que en ese asunto, por aquello de la guerra justa y su hija, la guerra preventiva, habría mucho que discutir, sobre todo si tenemos en cuenta el carácter terrorista del régimen de los ayatolás y su intención de seguir con el desarrollo de su bomba nuclear, para la que ya le sobran vectores lanzadores, y ello, dejando de lado la sangre de ciudadanos iranies que aún corre por las calles de sus ciudades. Sólo él parece pensarla así por estos pagos europeos. El corolario...

Sin botas no hay paraiso

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  Supongo yo que, visto lo que sucede en el mundo desde que Donald Trump se ha puesto a hacer méritos para el Nóbel de la Paz, el Paraíso en este caso debiera ser la caída de los regímenes donde la tremenda tecnología bélica yanqui interviene, y la subsiguiente aparición de un sistema democrático. Aunque cuesta mucho llegar a tal conclusión y, además, parece un ejercicio mental absolutamente baldío. El siglo XX, aunque para este tema empiece en 1898, ha sido una constante de intervenciones yanquis por todo el mundo y, en general, allí donde han puesto dinero, y las botas de los marines, la cosa ha medio funcionado. Cuba y Filipinas fueron los primeros ensayos, aunque a gran escala lo vimos con el grandioso plan del general Marshall para Europa, y el reguero de Bases militares que sembraron en el continente, o el caso japonés, a cargo del Fénix americano, Douglas MacArthur, que aún mantiene una gigantesca base en Okinawa. En tiempos más modernos tenemos el asunto bosniaco, soluc...

Dario Amodei

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  El nombre poco dirá a la mayoría de lectores. Quizás les traiga ensoñaciones persas, por aquello del gran rey que 2500 años ha dominara el mundo, o por la segunda parte, que pareciera traer parentesco del Jamenei bombardeado la pasada madrugada por yanquis e israelitas. Pero no, nada de eso. Hablamos de un californiano. Un californiano hijo de un italiano de Toscana, de Massa Marittima, una preciosa villa de la provincia de Grosetto que ahora atrae mucho turismo pero que, el siglo pasado, producía, como otras partes del país, un gran número de emigrantes. Algunos, como el padre de Dario, se fueron a las Américas, donde maridó con una chica muy inteligente de origen judío. El resultado fue un muchacho de inteligencia extraordinaria y afanes inagotables que lo llevarían a estudiar varias ingenierías, con especial dedicación a la informática; destacando notablemente y siendo contratado por las empresas más punteras del sector. Una inteligencia que lo llevaría a estudiar medicina...

Majestad, traíganos de vuelta al Rey

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  Estos últimos días apenas se habla de Begoña, no; ni de su cuñado, el hermanísimo; y no se produce esta ausencia de noticias porque el iter judicial se haya detenido, que no; no se habla de ellos porque hay asuntos más importantes que tratar, y que llevan nuestra atención hacia otros ángulos o rincones del día a día que impiden que nos acordemos de la familia de Pedro Sánchez. La última sacada de la chistera de nuestro presidente de gobierno ha sido la desclasificación parcial de los archivos del 23 F, es decir, de la asonada o intento de golpe de estado de 1981. Un evento que, si estudiamos lo que nos cuenta Curzio Malaparte en su “Tecnica del colpo di stato”, tuvo mucho de alambicado y, al tiempo, de astracanada, pero que, en cualquier caso, pudo acabar enviando a la papelera histórica nuestro incipiente estado democrático y representativo de entonces. La idea, a lo que parece, para el del Manual de resistencia, consistía en distraer la atención del personal, demasiado in...