Rufián, el Pijoaparte de la Carrera de San Jerónimo
Oía hace unas noches comentar a un tertuliano que le hacía gracia Rufián por las salidas de tono que suele tener en el Congreso, cada vez menos estrambóticas y huérfanas de parafernalia accesoria. Aunque, de vez en cuando…A mí, más que gracia me provoca ternura, en cuanto que, casi desde su aparición en la política española, imagine su bregar desde los primeros instantes de su vida “profesional”, tratando de sacar la cabeza por encima de las aguas turbulentas de la política nacionalista catalana, para respirar a bocanadas entre las aguadillas de sus colegas con pedigrí, más, mucho más, catalanes que él, un pobre charnego que, como aquel Pijoaparte, busca medrar en una no declarada lucha de clases, que aún se perpetúa en su Cataluña del alma. Manolo Reyes no regresó a su Murcia originaria, tampoco lo hará Rufián al Jaén de sus abuelos. No se trata de eso para él, y su Teresa, el trampolín para medrar, se llama Ezquerra republicana. Pero allí, entre sus supuestos correligionari...