Estábamos avisados
Ayer el ogro anaranjado de Washington nos volvió a dar una de las suyas. Hace un mes anunció medidas muy duras contra los productos petrolíferos rusos, algo que, en conjunción con los ataques ucranianos a las refinerías, podría obligar al dictador del Kremlin a pararse a pensar sobre la conveniencia de detener la guerra. Pero ayer, Trump, se fue al otro lado de lo anunciado. Ayer decidió Trump que le convenía comprar Diesel a los rusos, para así bajar el precio de este combustible, cuyo precio -altísimo para lo usual en los EE.UU- hace que las previsiones en las elecciones de mitad de legislatura, que tendrán lugar el próximo 3 de noviembre, sean muy sombrías para sus candidatos. Eso es lo único que le interesa. Los muertos ucranianos, de inferior categoría que los de Gaza para los medios de comunicación, no cuentan en esta ecuación, que supera la concepción realista de las relaciones internacionales. En esta teoría, las relaciones entre estados se rigen por la supervivenci...