La Cartilla
Nuestra tragedia ferroviaria se encuentra en este momento en la fase de digestión de la dimisión -¿fue eso o fue un cese?- del ministro de los tweets incendiarios y las frases ultrajantes, Oscar Puente, en buena hora desaparecido, aunque sólo sirva para consuelo momentáneo de las victimas de Adamuz y Urda. A mí el desastre me pilló en actividades cotidianas, interrumpidas por la noticia, y enseguida pensé en el despliegue de medios informativos que se avecinaba, como las tragedias de la Dana y Adamuz nos mostraron. Un alarde de personal que tendría, y tuvo como objetivo, como entonces, y como seguramente ocurrirá en tragedias futuras, a los protagonistas del suceso; victimas y familiares en un primer momento para luego pasar a rescatadores de cualquier tipo. Y así fue. El primer día se produjo una avalancha de cazadores de cualquier clase de manifestación; cuanto más cerca de la zona de impacto mejor. Un empeño que por la cantidad y el número de programas radiofónicos y telev...