Solape otoñal
Con esto del cambio climático el refranero, y el repositorio de dichos sobre el tiempo, se nos va quedando desvalido ante las nuevas e imprevistas situaciones que la meteorología nos aporta. Y ello por más que los técnicos nos vayan obligando a asumir nuevas denominaciones, como esa Dana que antes conocíamos como Gota fría, y que, tras lo de Valencia, nos quedará grabado para al menos una generación. La última aportación, que yo sepa, ha sido ese Huracán mediterráneo, con el que medio aterrorizaron a los habitantes de la zona costera de Tarragona y Castellón la pasada semana, mientras aquí, en las Asturias, seguíamos en clave veraniega, sin importarnos que, supuestamente, el veranillo de San Miguel, estuviera cumpliendo con el calendario. Ya no sirve, el tiempo va a su bola, y, supongo, el veranillo de San Martín, el de noviembre, tampoco tendrá nada especial que señalar. Veremos. Hoy el personal, poco, vas despavorido por las calles de Gijón. No se ve un taxi con su luceci...