La corrección política
Hace años, ejerciendo como secretario de los Premios Ejército, y durante el almuerzo y entrega de una carpeta en cuero con su nombre que le ofrecíamos como pago a los miembros de los jurados, que ejercían su ministerio sin ningún tipo de “orientación” por nuestra parte, tuve la oportunidad de escuchar de boca de uno de ellos cómo el primer grafitti datado en Madrid correspondía a la casa que el general Weyler se construía en la villa con los caudales de su obra, “Mi mando en Cuba”, un superventas de la época, pero que, con la mala fama que su táctica de la “concentración” le procurara en Cuba, y también en casa, olvidando que esa “solución”, respaldada por el gobierno Cánovas, estaba ganando la guerra, algunos, entre ellos el autor de la pintada, no le tenían mucha estima; por eso, probablemente, escribió en las vallas de madera de la obra un malévolo “Mamando en Cuba”. El caso es que, tiempo después, la casa pasaría a tener como inquilinos a Rafael Alberti y su mujer, María Te...