Una flotilla para La Habana
En La Habana, pese a los más de 60 años de desidia, aún resiste un buen número de edificios que merece la pena visitar, aunque sólo sea en su exterior. Uno de los más conocidos es el de las industrias Bacardí, en estilo art decó. Su torre con sus estampas en azulejo actúa como un imán para las miradas del interesado. Poco más queda de la familia, que tuvo que salir por piernas cuando llegaron los barbudos. Como el rey del azúcar de entonces, Julio Lobo, del que aún encontramos en la parte alta de la ciudad su museo napoleónico, quizás el más importante del mundo, y sus Sorollas en el museo nacional de bellas artes, ubicado en fabuloso edificio de Manuel del Busto requisado al Centro Asturiano de La Habana. Toda La Habana, toda Cuba, están llenas de rastros, de recuerdos, de lo que fue… y ya no volverá. Aunque estos días, en medio de otro “periodo especial” no declarado, y de las inconexas bravatas del ogro anaranjado, el personal va desatado y tentándose la ropa, por lo que p...