Homero, Nolan y el Cid
Siempre que tengo oportunidad, de la mano de alguna reposición en cadenas secundarias, aprovecho para volver a ver a Heston y la Loren haciendo de Rodrigo y Jimena. Me encanta el Cid, y, pese a ello, no puedo evitar preguntarme que hubiera hecho el Ridley Scott de los tiempos de Gladiator con esta golosina en forma de guion que representa la vida del Campeador. Una vida envuelta en papel de mito, adornado con celofán de epopeya, que, en su mayor parte, nos llega a través del Mio Cid, de autor desconocido y con base en el romancero popular, dicen, y en el que, en el pasaje de Santa Gadea, las Juras, ponen en boca del Cid una imagen deplorable de los asturianos: “Que te maten asturianos, que non sean castellanos”, y ello pese al origen tramontano de su dama. La Carisa y la Mesta, difíciles vías logísticas históricas del país, por donde entraron romanos y sarracenos, siempre nos han dejado apartados de las sedes del poder; donde se hilvanan los trajes del relato, y así nos va, a...