Justicia y campos de golf
Supongo que pensarán que son dos conceptos, los del título, difíciles de conciliar, pero conviene no olvidar que nada hay imposible en este mundo tan variopinto, y cada día los hechos, en forma de noticias, nos lo confirman. Como la que me animó a escribir estas líneas. Viene la noticia de Washington, la capital del imperio, allí donde reina el ogro anaranjado, que, entre otras características, no tan pacíficas como la que nos ocupa, es un gran aficionado al golf, y de nivel según su hándicap, aunque allí, los EEUU, también es conocido por hacer trampas, y jugar en sus propios campos, lo que facilitaría enormemente la consecución de sus hazañas deportivas. El caso es que, entre sus caprichos, no tan sonoros como su sala de baile en la Casa Blanca, se le ha puesto que un campo de golf público -perteneciente al sistema de parques federales- tiene que ser reformado para poder jugar torneos internacionales. Una idea que así, de primera mano, no parece tan negativa, pero que ha ...