De Tamerlán a Putin
Ridley Scott es un artista de la dirección cinematográfica, y también de la manipulación histórica en beneficio de los resultados populares de sus trabajos. Lo vimos en Gladiator, y también en el Reino de los Cielos. Allí montaba una pirámide de cabezas cortadas tras la batalla de los Cuernos de Katyn, donde por la nefasta dirección los cruzados fueron masacrados por Solimán el Magnífico. El responsable, Guy de lusiñán, acabaría plácidamente como rey de Chipre. El caso es que las pirámides de cabezas, con el tiempo calaveras, eran una especialidad de Timur Han, Tamerlán, Timur el cojo. Un gran psicópata asesino y guerrero que llegó a formar un imperio, con capital en Samarcanda, que a su muerte se desmoronó, y hasta donde llegó una embajada del rey de Castilla a principios del S. XIV, liderada por Ruy González de Clavijo, quien escribiría una crónica, “Embajada a Tamerlán”, con tanto éxito en su época como “El Milione” de Marco Polo. Las pirámides, en su primera fase, de de...