Chalamet es un capullo
Me recuerda este mozo a los
primeros tiempos de Leonardo di Caprio, que ganara notoriedad, creo recordar,
con una versión de Romeo y Julieta. También alcanzo a ver a su compañero de
“Erase una vez…”, Brat Pitt en su aparición en aquella inolvidable Telma y Louise. Aunque no me parece que, al
menos en aquellos iniciales años de su carrera profesional, se prodigasen mucho
a la hora de hacer declaraciones. Eran discretos. O eso parecía.
Al Timothe Chalamet, ese muchacho
de impresionante éxito que va propuesto para el Oscar de este año, lo he visto
en las dos partes de Dune, y he leído en varías ocasiones que es la gran figura
de la generación actual de actores. Y supongo que debe ser verdad, pero,
ciertamente es, visto lo visto, más dicharachero de lo que eran aquellos en sus
primeros años.
El mozo, en un programa estrella
de la televisión, se metió a descalificar la Ópera y el Ballet, porque, según
él, está demodé y a nadie interesa, y, en mi opinión, cabría aplicarle aquí
aquello de que callado estás más guapo. Y es que no puedo decir que sea
aficionado a la Opera, pero, durante los años florentinos tuve ocasión de
acompañar a mi hija, entonces niña, a las exhibiciones -una especie de popurrí
de diversos trozos de óperas- que el ayuntamiento de la ciudad promocionaba en
su teatro municipal para ir creando afición entre la población infantil. La
experiencia no logró aficionarme, pero si maravillarme ante el espectáculo, y
ello desde el respeto.
Tiempo después, en Cuba, durante
la bienal de ballet, me invitaron al Gran Teatro de la Habana, el antiguo
teatro del Centro Gallego, que entonces se mantenía tal cual, con el escudo
gallego presidiendo el escenario. Y allí llegó para mí la conmoción, una
explosión de sensaciones ante la maravillosa simbiosis de música, cuerpos y
movimiento; un descubrimiento que en modo alguno esperaba y que, desde
entonces, me tiene enganchado, con las limitaciones que mi actual situación me
permite.
Resulta extraño, viniendo de un
personaje artístico como Chalamet, una afirmación tan negativa como la que
expresó el otro día, especialmente teniendo en cuenta lo que se juega en Los Ángeles
¿La pasión de la juventud quizás? En todo caso, y pensando en Europa, tanto
Opera como Ballet, me parece a mí, a diferencia de lo que ocurre en USA, marchan
perfectamente sin necesidad de tantas ayudas del estado como las que recibe el
cine, la industria de la que él forma parte.
Chalamet es un gran actor, con
mucho recorrido por delante, y seguramente nos dará aún muchos buenos ratos en
las pantallas, pero deberá aprender a controlarse para no quedar como un
capullo.
Raúl Suevos
A 12 de marzo de 2026
Traducción en llingua asturiana en abellugunelcamin.blogspot.com
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