El realismo del puto amo
Anda el gallinero nacional revuelto con las declaraciones de la señora Von der Leyen, en las que viene a decir que el antiguo orden internacional -supongo que, aunque no lo nombra, está pensando en NNUU- ha quedado obsoleto y, por lo tanto, superado, con el corolario de que Europa debe asumirlo y actuar en consecuencia si quiere ser respetada en el mundo actual. O lo que es lo mismo, si quiere pintar algo.
Su declaración, criticada por no tener competencias en materia internacional según los puristas, aunque yo la veo un día sí y otro también firmar tratados en nombre de Europa, viene después del discurso que el canciller alemán, Merz, dio en la Conferencia de Munich hace unos días, en el que declaró que “el orden mundial basado en reglas ya no existe” y que “para Europa la libertad ya no es algo que se pueda dar por sentado”, declaraciones que no parecen necesitar mucha aclaración.
Pero quizás fuese el discurso del señor Carney, presidente del gobierno de Canada, en Davos, donde señaló “la ruptura del orden mundial, el fin de una ficción agradable y el comienzo de una realidad brutal en la que la geopolítica de las grandes potencias no está sujeta a ninguna restricción”. En su importantísimo discurso abogaba por la unión de las potencias medias para hacer frente a esos nuevos retos que nuestros puristas, o quizás debiéramos decir lacayos del puto amo, no parecen contemplar por el momento.
Mas allá del Título VII de la Carta de Naciones Unidas, muy bonito, pero siempre inoperante más allá de los intereses particulares de las grandes potencias, ha sido siempre la concepción realista de las relaciones internacionales lo que ha prevalecido, es decir, un sistema de estados egoístas y racionales a la busca del incremento de su seguridad y poder. Ni más ni menos.
Por eso la constatación que hace la señora Von der Leyen, tras las afirmaciones de Merz y Carney, es bienvenida, por realista y europeísta. Y los ataques que aquí le hacen, empezando por nuestro patético ministro de exteriores, no hacen sino poner en evidencia su subordinación servil a los intereses particulares del puto amo, que ve cómo los tiempos se van estrechando y necesita marcar y definir un territorio que le permita sobrevivir electoralmente, y con ello protegerse judicialmente para lo que pudiera llegar. Ye lo que hay.
La señora Von der Leyen, en su segunda presidencia de la Comisión, después de haber sido ministra de defensa de Alemania con la señora Merkel, no parece que sea precisamente una becaria de la política internacional, y bien haríamos en España, en escuchar con atención sus palabras y dejarnos de monsergas interesadas como las de Albares.
Raúl Suevos
A 10 de marzo de 2026
Traducción en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com

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