El Serengeti hispano

 

Nunca he estado allí, en el Serengeti, esa zona o rincón del Africa ecuatorial, o tropical, o de la sabana ¡qué más da¡ el caso es que hay mil documentales que nos llevan allí, y a la contemplación de sus animales, de los que, posiblemente, encontramos muestra de todas las especies del entero continente africano. Una pasada.

A mí el asunto me engancha desde que siendo niño pude ver aquella película con John Way de prota, Hatari, que iba de cazadores de animales para los zoológicos, y a los niños, supongo que también a los mayores, nos enganchaba con sus espectaculares imágenes en technicolor, mucho más atractivas que el blanco y negro de Tarzán, que además era más escaso en lo que a bichos se refiere.

En el Serengeti, aunque son más bien feúchos, especialmente si los comparamos con nuestro toro de lidia, son los ñus los que priman. Esos bovinos de aspecto desnutrido y cuernos cortos que se pasan la existencia pastando y moviéndose, trashumando, entre las distintas zonas de pastoreo de aquellos lugares.

Son unos bichos curiosos, a los que sólo parece interesar el forraje, la pación que diríamos en Asturias; una actividad que sólo abandonan, los machos, en la época de apareamiento, momento en el cual los interesados se dedican a chocar cuernos y encorrerse por la sabana. Tiempo de jolgorio.

El resto del tiempo nada los saca de su quehacer principal, el movimiento, que no ceja aunque estén en medio de un rio y cocodrilos gigantescos se los quieran merendar; ellos a lo suyo, avanzar a por nuevos pastos. Tampoco se inmutan, más allá de unos segundos, cuando los leones lograr atrapar a un colega. Le dan un vistazo al asunto y siguen pastando. Son los ñus el mejor ejemplo que la naturaleza nos da de lo que puede ser una sociedad moderna. Como la nuestra.

Aquí, en nuestro Serengeti patrio, son varios los sobresaltos que hemos sufrido en esta última migración/legislatura, aunque me vienen al teclado, en modo rápido, La Palma, el apagón, la Dana, los fuegos varios, y también los sustos en la frontera ceutí, con especial mención, por lo reciente y lo mortífero, al de hace unos días. Y si ustedes repasan la repercusión política de esos sucesos, observarán, tras hacer memoria, que nada ha sucedido. Las encuestas nos dicen que el efecto en una posible votación sería mínimo, de modo que, recordando a los ñus, me veo obligado a pensar que nosotros, los españoles, tenemos un cierto parentesco con esos bovinos africanos, con la diferencia que aquellos procrean en continuo, con lo que reponen las bajas, y aquí ni eso. Aquí, tras el asalto de las fieras, pediremos otra ración de gambas.

Raúl Suevos

A 5 de agosto de 2026

Traducción en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com


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