Mocedades
Está el Tragamón entrando en su periodo estivo, las calles altas agostadas, primero por el nordeste y ahora con esta ola de calor que tampoco ha perdonado a la villa de Jovino. Un completo sofoco que hace que, tras jugar la partida mañanera, la casi obligada botella de sidra se nos haga aún más placentera de lo habitual.
Allí, en la mesa, aprovecho la oportunidad para charlar con el hijo de un compañero de fatigas golfísticas; un joven ingeniero eléctrico, el retoño, que hace un año logró volver a Asturias, donde había cursado sus estudios, tras seis años en la diáspora, sufridos éstos en la capital de España. Se manifiesta feliz de su recobrada condición de vecino de Xixón.
Su historia y palabras sirven para confirmar lo que casi todos intuimos, la capacidad de Gijón, y de Asturias, para formar jóvenes titulados que, ante la atonía económica de la región, se ven después obligados al destierro profesional, del que la mayoría no logrará volver más que en periodos vacacionales. También nos cuenta su experiencia del Erasmus, en Nápoles, donde no hace mucho se reunió con sus compinches de aquel año que, disfrazado de académico, es en realidad sabático, aunque, como nos explica, sirve para forjar, al estilo de la vieja mili, amistades duraderas con gente de todos los puntos de España. Bien por el Erasmus, que quita el pelaje pueblerino, forja relaciones y abre Europa a nuestros muchachos.
Después, camino de casa, paso andando por el Muro, y me llama la atención, a la altura del Tostadero, el enorme mosaico de jóvenes glúteos al sol, dorándose concienzudamente pese a las alertas constantes al respecto, mayormente femeninos, aunque casi todos los grupos son, en mayor o menor medida, mixtos. Parecen pandillas de la recién acabada PAU, y, recordando aquello de que “no hay parto sin dolor ni hortera sin transistor”, que en su primera parte aquí aplicaríamos a la difícil transición entre el instituto y la universidad, entre la adolescencia y la juventud; y que en su segunda alude a los diferentes aparatos que, a todo volumen y casi todos ellos con el Bad Bunny o alguno tan ininteligible como él, amenizaban la abundante reunión playera.
A mí, quizás influenciado por las libaciones del hoyo 19, me dio por elucubrar que es una pena, que casi suena a condena regional, que nuestros jóvenes se vean obligados a emigrar, algunos ya mismo para cursar estudios que aquí no se dan, y ello porque nuestro sistema político, a nivel nacional, y también regional, no está a la altura de lo que la ciudadanía necesita, aunque no sepa exigirlo, visto el marasmo que aquí sufrimos desde hace años. Ye lo que hay.
Raúl Suevos
A 24 de junio de 2026
Traducción en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com

Comments
Post a Comment