Sin botas no hay paraiso
Supongo yo que, visto lo que sucede en el mundo desde que Donald Trump se ha puesto a hacer méritos para el Nóbel de la Paz, el Paraíso en este caso debiera ser la caída de los regímenes donde la tremenda tecnología bélica yanqui interviene, y la subsiguiente aparición de un sistema democrático. Aunque cuesta mucho llegar a tal conclusión y, además, parece un ejercicio mental absolutamente baldío. El siglo XX, aunque para este tema empiece en 1898, ha sido una constante de intervenciones yanquis por todo el mundo y, en general, allí donde han puesto dinero, y las botas de los marines, la cosa ha medio funcionado. Cuba y Filipinas fueron los primeros ensayos, aunque a gran escala lo vimos con el grandioso plan del general Marshall para Europa, y el reguero de Bases militares que sembraron en el continente, o el caso japonés, a cargo del Fénix americano, Douglas MacArthur, que aún mantiene una gigantesca base en Okinawa. En tiempos más modernos tenemos el asunto bosniaco, soluc...