Sin botas no hay paraiso
Supongo yo que, visto lo que sucede en el mundo desde que Donald Trump se ha puesto a hacer méritos para el Nóbel de la Paz, el Paraíso en este caso debiera ser la caída de los regímenes donde la tremenda tecnología bélica yanqui interviene, y la subsiguiente aparición de un sistema democrático. Aunque cuesta mucho llegar a tal conclusión y, además, parece un ejercicio mental absolutamente baldío.
El siglo XX, aunque para este tema empiece en 1898, ha sido una constante de intervenciones yanquis por todo el mundo y, en general, allí donde han puesto dinero, y las botas de los marines, la cosa ha medio funcionado. Cuba y Filipinas fueron los primeros ensayos, aunque a gran escala lo vimos con el grandioso plan del general Marshall para Europa, y el reguero de Bases militares que sembraron en el continente, o el caso japonés, a cargo del Fénix americano, Douglas MacArthur, que aún mantiene una gigantesca base en Okinawa. En tiempos más modernos tenemos el asunto bosniaco, solucionado militarmente con los bombardeos de la OTAN, pero un caso fallido como sistema político. O el Kosovo, donde, aunque mantienen Camp Bondsteel, tampoco parece que la situación mejore.
Iraq y Afganistán, más recientemente, fueron ejemplo paradigmático de lo poco que vale el éxito militar, y en la actualidad aquello es un quilombo sangriento al que se une una Siria dirigida por un antiguo miembro del ISIS y en la que los yanquis acaban de abandonar a sus antiguos aliados kurdos. En Gaza, tras dejar las manos libres a Netanyahu, asistimos ahora a una parodia inmobiliaria que nadie es capaz de imaginar cómo puede acabar.
El caso venezolano, pagado en sangre por unas docenas de asesores cubanos, nos da cuenta de la nueva doctrina. Nada de botas, sólo presión sobre el gobierno heredero, al que se le deja hacer siempre y cuando controle el petróleo, que ya no marcha para China. ¿Será esa la cuita que verdaderamente importa?
Ahora, en Irán, descabezada mediante bombardeos quirúrgicos dirigidos por la IA de Anthropic pese a la ruptura de contrato, se pretende lo mismo, olvidando que es un régimen teocrático convertido en dictadura asesina, que convierte la posibilidad de levantamiento popular, tras las recientes decenas de miles de asesinados, en una completa quimera. ¿Quizás un nuevo trato? ¿Nada de enriquecimiento de uranio ni de petróleo para China?
Hoy las bolsas caen con estrepito, fulminadas por los valores aéreos, a los que no compensan los de la IA y los de Defensa. Los miles de turistas bloqueados en los aeropuertos irán saliendo, y en los Estados Mayores se preguntan para cuantos días llegan los arsenales de los ayatolás y los de Trump. Ye lo que hay.
Raúl Suevos
A 2 de marzo de 2026
Traducción en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com

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