La verja estaba en Londres
En 1969 el ministro de exteriores
del general Franco, el señor Castiella, harto de que los hijos de la Gran
Bretaña se pasasen por el forro las múltiples resoluciones de Naciones Unidas
respecto a la cuestión gibraltareña, eludo conscientemente el uso de la palabra
descolonización pues nunca se ha tratado de eso, decidió levantar una verja en
la zona del istmo y cortar todo tipo de relación con los llanitos.
La verja comenzó a abrirse
parcialmente trece años después y ahora, tras el acuerdo oscurantista entre la
UE y los británicos, parece que va a desaparecer por completo. Y señalo su
falta de claridad por el hecho de que, pese a tratarse de un asunto de la
soberanía española, ha sido llevado con un sospechoso secretismo, del que creo
que, interesadamente, ha participado el sustituto actual de aquel Castiella. Una
falta de luz que se acompaña del poquísimo efecto que la aprobación definitiva
ha tenido en los medios de comunicación nacionales, que han pasado por encima
como si se tratase de un asunto de menor cuantía.
El asunto tiene muchos
pelendengues, especialmente tras el Brexit, que pudo llevar a pensar a los
pardillos, entre los que me incluyo, que ahora, desde nuestra posición europea
nos encontrábamos en una posición de fuerza para negociar. Nada de eso. Creo
que nos han vendido una manta zamorana de poliester.
De soberanía nada se ha tratado,
ahí sigue, en el limbo; pero en cambio los llanitos seguirán con su sistema
fiscal, lesivo para España, y especialmente para las zonas aledañas; los
españoles seguirán trabajando allí, con la cuestión de las pensiones
aparentemente más clara, pero será España quién pague su sanidad y la
escolarización de sus hijos; los llanitos podrán comprarse una casa en
Sotogrande, los que aún no la tienen, y así podríamos seguir. Un chollo, para
ellos.
Ahora, en medio del pandemónium
bélico y económico que ha supuesto la “operación” del ogro anaranjado, en
combinación con Israel, contra el régimen iraní, nos encontramos con una cumbre
convocada por el señor Starmer, el jefe de gobierno de SM británica. Más de treinta
y cinco países dicen, prácticamente toda Europa, salvo España, o no sé si debería
decir Sánchez. Y es que parece que le han puesto una verja, en este caso
virtual, aunque no llego a discernir si será por sus posicionamientos
“pacifistas”, y de confrontación con el dueño de Mar-a-Lago, siempre de forma
intempestiva y sin coordinar con los socios europeos, o tal vez por no
distraerlo de la cumbre que tendrá lugar en Barcelona, con asistencia de lo
mejor del Foro de Portalegre, donde parece que no hay verjas, más allá de las
ideológicas. Ye lo que hay.
Raúl Suevos
A 2 de abril de 2026

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