Paramount
Son varias las traducciones que se pueden encontrar para ese termino inglés, un adjetivo, que normalmente va en el sentido de supremo, o primordial, o quizás principal, pero, aunque no se domine el idioma, casi todo el mundo habrá visto el vocablo al inicio de alguna producción cinematográfica llegada de la tierra de los gringos. Y es que la Paramount era, hasta ayer, una de las cinco grandes acaparadoras del mercado audiovisual del gran país, y, por ende, del resto del mundo.
Eso era el pasado inmediato, porque ayer saltó la noticia de que esta compañía acaba de absorber a otro de los componentes de quinteto, la Warner, otra, como ella, compañía histórica del viejo Hollywood, lo que hará aún más reducido el mercado y con ello las opciones culturales del público, o si ustedes prefieren, el adoctrinamiento cultural del ciudadano occidental, ese que, se supone, vive en libertad. Aunque no tanto.
Aquí es cuando toca hablar del dominio cognitivo, o de lo malo que eran, para el personal de cierta edad, los apaches mezcaleros y los chiricaguas, a los que generalmente se enfrentaba John Waine; o de las muchas veces que Jack Ryan, ese estupendo agente de la CIA, ha salvado a los USA, y de paso al mundo, de algún malvado conspirador. Y es que, aunque no seamos conscientes, el consumo cultural que llevamos a cabo de forma casi inconsciente nos va atrapando en una red que ahora se llama dominio cognitivo, y que antes se nutría, entre otras cosas. de lo que llamaban operaciones psicológicas.
La operación económica alcanza casi cien mil millones de euros, un poco menos del préstamo que la Unión Europea acaba de otorgar a Ucrania, después de meses de espera, para mantener su supervivencia; es decir, una cantidad asombrosa que nos da cuenta de hasta qué punto es importante el mercado que hay detrás, y que los compradores esperan dominar en gran parte gracias a este desembolso.
Ahora será más fácil para las agencias del gobierno norteamericano controlar las producciones del sistema, como ocurriera con los Top-gun, Black Hawk derribado, o Argo, por poner algún ejemplo, en las que se retuerce la realidad para presentar una mejor imagen de la acción de los yanquis, y, dado el coste de las grandes producciones, será más difícil que se produzcan historias independientes como fueron Apocalipsis Now, Platoon, o Nacido el cuatro de julio. Con cada una de estas operaciones económicas se estrecha mas el círculo cognitivo en el que nos movemos, y cada vez es más difícil acceder, allí y acá, a productos culturales independientes, y con cada compra nuestro mundo imaginario se estrecha para convertirnos en consumidores más inconscientes del mundo que la gran industria, eso que los yanquis llaman show business, decide que es el nuestro. Ye lo que hay.
Raúl Suevos
A 25 de abril de 2026
Traducción en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com

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