Si vis pacem...

 

En la Academia General Militar de Zaragoza, el centro de enseñanza donde se forman los oficiales del Ejército Español desde 1927, existe un lugar emblemático, la Escalera del cañón, estructura central que vertebra el cuerpo central y las alas del hoy vetusto edificio, y sobre su entrada, en letras de molde de color rojo sangre, la leyenda “Si vis pacem, para bellum”, si quieres la paz prepara la guerra. Una máxima que, dicen, pertenece al autor romano Vegecio, quién allá por el siglo IV ya andaba bastante preocupado por la forma cómo el Imperio se adaptaba a la problemática que se le venía encima.

A mí estos pensamientos me los provocó nuestra ministra de defensa, que tuvo a bien visitar nuestro Regimiento del Principe, número 3 de los que actualmente mantiene nuestra Infantería y que, según ella, es pionero en la nueva técnica de combate que suponen los drones, en este caso los aéreos, aunque como mucha gente conoce, gracias a los ucranianos, haberlos, de todo tipo, haylos, es decir, terrestres, navales y también submarinos. Todo un universo el de los drones, y todo un nuevo y terrible campo de batalla en el que se mueve la infantería en general, y también la nuestra.

El Principe, al parecer, cuenta con un pelotón dedicado a este menester, aunque comparte plantilla con un equipo de francotiradores, lo que nos da unas cuentas muy exiguas para el asunto de los drones, pero en fin, por algún sitio hay que empezar; y es que, del optimismo de la ministra cabe deducir que nadie le ha explicado que no hace mucho, semanas, en un ejercicio de la OTAN, en la zona del Báltico, decidieron usar como enemigo a una unidad de drones aportada por Ucrania, con el resultado del aniquilamiento de los batallones de vanguardia en menos de tres horas. Ye lo que hay.

Las imágenes de ayer en Pruvia producen angustia si se tiene en cuenta que Ucrania produjo 4 millones de drones el pasado año, 2.4 el anterior, y espera llegar a 7 en este que estamos. Hablamos de un nuevo campo de batalla, que evoluciona a mayor velocidad de la que un Patriot emplea para derribar un drone iraní, con un coste cien veces superior al del objetivo.

La señora ministra se mostró muy enfática, como en ocasiones y lugares anteriores, señalando que “invertir en defensa es invertir en paz”, subrayando la generación de puestos de trabajo que supone esa inversión como un valor casi más importante que la propia defensa, algo muy destacable para el rédito político pero que, vistos los tiempos del Dragón, es posible que sea una inversión baldía si realmente no es la adecuada para los tiempos que corren.

Raúl Suevos

A 11 de abril de 2026

Traducción en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com 


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