Billy el niño, el MENA

 

Hubo una época, en mi juventud, en la que mi afición principal consistía en comprar libros. No había una tendencia definida; al contrario, lo mismo caía la Casa de Bernarda Alba, en aquellos maravillosos librillos de Austral, como don Claudio Sánchez Albornoz y su Reino de Asturies. Era yo, en aquel periodo, un lector en fase de formación, sin ayudas externas, y siempre movido por mis impulsos más o menos juveniles.

Uno de aquellos arranques, creo recordar que tras ver una película centrada en esta figura que el cine ha adornado con características casi épicas, me llevó a comprar “La verdadera historia de Billy el Niño, contada por Pat Garret“. Era una obra, la cinematográfica, en la que hasta Bob Dylan tenía su papelito, tras haber compuesto la música de la obra, y, por supuesto, el actor protagonista, Khris Khristoferson, que daba imagen a Billy, era un tipo francamente apuesto: Pat Garret y Billy el niño, era el título, y Sam Peckimpah el director. Dicen que fue la mejor, aunque el Billy más guapo fue el de Robert Taylor, de los años 40 del pasado siglo.

La realidad, que tampoco era la contada por Garret en su librillo, en el que buscaba justificarse, era mucho más deplorable que lo que la épica de Hollywood nos vendía. El muchacho, hijo de emigrantes irlandeses llegados a los Estados Unidos huyendo de la gran hambruna provocada por el yugo inglés, se había quedado solo e indigente a los 14 años en el suroeste del país, a donde llegara su madre viuda tratando de mejorar su tuberculosis gracias al clima.  

Falto de apoyos y consejos, el “buscarse la vida” devino en un caminar por++++++++ senderos alejados del orden y la ley, es decir, la delincuencia, hasta que el sistema, que entonces era bastante expedito y brutal, corto su carrera de forajido a los 21 años, según dicen.

En el librillo viene una fotografía del individuo, que no resulta nada fotogénico, al contrario, su apariencia, pese al rifle y el revolver, nos presenta un gañan un poco desastrado, bien que, se supone, viste sus mejores galas para la ocasión. Y a mí, observando la versión moderna de aquel daguerrotipo, me viene el pensamiento de esos MENA, que son a menudo motivo de discusión política en España y que, como  ese Billy, huérfano de familia y afectos, muy frecuentemente acaban cayendo en diferentes lumpen modernos, cuando no atraídos al lado oscuro del Islam, donde su precariedad anímica, y su rencor social, serán encaminados hacia formas de violencia mucho más letales de las que el famoso forajido yanqui desarrolló en los años ochenta del siglo XIX. Ye lo que hay.

Raúl Suevos

A 5 de mayo de 2026

Traducción en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com 


Comments

Popular posts from this blog

¡ De aquí no se mueve ni dios¡

El general Gan, una novedad a la italiana

Pueblo viejo de Belchite