.¿Corresponsal o sacerdote?
Allá por la segunda mitad de los noventa del pasado siglo, me desempeñaba yo como portavoz de EUROFOR, la Eurofuerza Operativa Rápida Europea, un cuartel general divisionario formado por Italia, Francia, Portugal y España, asentado en Florencia, cuando una mañana llegó un paquete para el comandante, el general Juan Ortuño, que despertó las sospechas entre los que formábamos su gabinete. Alertados los carabinieri, poco después un equipo de Tedax finalizó la incógnita con una expeditiva explosión controlada. Y ahí quedó la cosa para nosotros, que, con la experiencia traída de España, pusimos en conocimiento del ministerio lo sucedido, aunque lleno de sombras por el momento.
Meses después ETA sacó uno de sus boletines dando cuenta de un libro bomba enviado al general Ortuño, y, supongo que faltos de mejor producto fresco, las redacciones se pusieron en marcha, algunas más rápidas que otras, y así, apenas tres horas después teníamos a Antonio Pelayo, corresponsal de Antena 3 en Roma, picando a la puerta.
A mi me tocó lidiar con el asunto, evitando al comandante, y en la breve entrevista intenté como mejor pude “vender” el producto de EUROFOR además de explicar que en su momento informamos del asunto a la superioridad. Y yo me quedé muy tranquilo con mi contribución. En España la cosa dio para un brevísimo plano de apenas segundos y la insistencia de la directora del informativo en el hecho de que no se había informado a España, lo que no era cierto. Y aquello ya no me gustó, pero ye lo que hay.
A Pelayo seguí viéndolo en las pantallas con la asiduidad que marcaban las noticias, y muchos años después, muchos, tuve conocimiento de su condición sacerdotal, algo que ahora, cuando su nombre sale asociado a un hecho judicial de connotaciones sexuales, parece ser lo más importante de su persona, muy por encima de su otro aspecto profesional.
Hoy mismo redunda la noticia, y yo que siempre me quedo con la mosca tras la oreja con el cómo se tratan algunos asuntos, me he ido a comprobar en internet qué tratamiento le daban, resultado que, mayoritariamente, los medios escamotean, al menos en el titular, su pertenencia al gremio periodístico. Y es que la cosa viene de lejos.
Mi percepción, añeja de muchos años, es que militares, especialmente guardiaciviles, y sacerdotes, son especial blanco de los sistemas informativos, como si en las redacciones pensasen que eso multiplica el efecto de la noticia; algo que no sucede cuando el delito, o su presunción, atañe a cualquier otra profesión; dándose el caso, especialmente con los políticos, que en la redacción de la misma se intente separar esa condición para achacarla a la exclusiva personalidad del individuo. Cosas.
Raúl Suevos
A 17 de mayo de 2026
Traducción en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com

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