El calendario y la defensa de Zapatero
Poco ha durado la resaca de las
elecciones andaluzas. Llega el juez e imputa, antes lo llamaban indagado, a José
Luis Rodríguez Zapatero, el de la ceja, el del buen talante, el de aquello de
que no había crisis, y caso de haberla nosotros estábamos preparados, el de que
un poco de crispación le viene bien al partido, el de tantas cosas… y con su
imputación todo pasa a segundo plano, hasta los iniciales dolores de cabeza del
señor Moreno con la formación de su gobierno, todo.
La imputación de un expresidente
es algo a lo que, aún, no habíamos llegado. Lo más cercano fue aquella equis de
la batalla antiterrorista. Pero es que lo de ahora, además, resulta como mucho
más cutre. Tratamos un asunto de pelas, tan deleznables como las de Pujol,
porque no eran caudales para el partido, sino para la buchaca particular, y
ello le da unos tintes más abyectos. Ye lo que hay.
El caso es que, el partido de los
cien años de honradez, se encuentra con una papeleta muy complicada por
delante, al menos hasta llegar al capitulo de “esa persona de la que usted me
habla”, que seguramente llegará. Porque con el calendario que se avecina este
asunto puede llevarle, como le ocurrió el domingo en Andalucía, a descender a
cotas electorales nunca antes vistas en el actual sistema político.
Las elecciones generales no
pueden ir más allá de agosto del 27, aunque en mayo son las municipales y los
alcaldes, los socialistas, temen que a su secretario general y presidente del
gobierno pueda ocurrírsele juntarlas para paliar daños, a costa de ellos, por
ello algunos, con el señor Page a la cabeza, y supongo que también el señor
Barbón, prefieren adelantarlas a marzo. Veremos.
Mientras tanto tenemos por
delante el juicio del hermanísimo, que debe finalizar en junio; y queda
pendiente la sentencia de Ábalos y su panda, que según dicen debería conocerse antes
del verano, y en su contenido total para septiembre; a ello le seguirán las
actuaciones en relación con la posible financiación irregular del partido
socialista en la Audiencia nacional; sin olvidarnos de las peripecias de la
señora del señor presidente de gobierno, que hoy por hoy no se sabe como irán a
acabar pero que son un filón periodístico. En fin, una pesadilla socialista.
Ahora llega José Luis con lo
suyo, y no queda otra. No queda otra que defenderlo a muerte, en la esperanza
que, conociendo los tiempos judiciales en nuestro país, entre cierre del
sumario, señalamiento de fecha y juicio, todo se vaya más allá de las posibles
fechas fatídicas del próximo año. Hay que defenderlo a toda costa.
Raúl Suevos
A 19 de mayo de 2026

Comments
Post a Comment