El sainete nacional
Creo recordar, de mi asignatura de literatura de 6º de bachiller, que el sainete vino a sustituir al entremés, hace ya muchos años. Ambos tenían como objetivo entretener en los entremedios o descansos de obras teatrales más largas; aunque, visto el éxito, el sainete se hizo más largo, con más personajes y representando siempre situaciones cómicas de la vida cotidiana.
Si ustedes se paran a recapacitar un momento, concluirán que en España vivimos en un sainete perpetuo, con obras más largas que lo encuadran, como pueden ser las distintas y casi perennes situaciones dramáticas que nos viene ofreciendo el inacabable gobierno del resistente doctor Sánchez, con las actuaciones judiciales como telón de fondo, o las peripecias internacionales del presidente como adorno y distracción de las mismas cada vez que se considera necesario.
Ahora nos encontramos, entre lo de Ábalos y lo de Begoña, con el sainete de ese barco fantasma que nos llega cargado de hanta virus. Otro virus que viene a recordarnos los demonios del Covid, sobre todo desde que el señor Simón y el señor Badiola, han salido por la ventana televisiva a asegurarnos que no hay nada que temer. Lo que ha hecho que la mayoría de nosotros nos tentemos la ropa. Ye lo que hay.
Como los dineros europeos con los que se pagaron hace no mucho parte de las pensiones de los funcionarios no parecen tener consecuencias mortales para la credibilidad del gobierno, y la que éste pueda tener en Bruselas es de repercusión tardía, ahora podemos hablar, a la espera de la sentencia de lo de Koldo y su jefe, de las incongruencias entre la ministra de defensa, la pájara, y la de sanidad, la mema. Todo queda en casa.
El caso es que, a mí, la peripecia de estos viajeros, con tiempo y dineros abundantes, que van en el barco de marras, es decir, su atraque en Canarias, me parece bastante lógico -dejando de lado el interés de la señora ministra en un posible puesto en la OMS- puesto que nuestras islas eran la primera tierra europea en la ruta del navío, y la pertenencia a un club, en este caso el europeo, tiene sus contraprestaciones, que no todo van a ser Fondos Next Generation para que nuestro gobierno cuadre las cuentas. Y en eso estamos, en una situación de crisis que nos recuerda otras anteriores, y no porque la sección de infecciosos, o como se llame, del hospital de la defensa en Madrid no sepa cómo tratar el asunto, sino porque el gobierno, una vez más, ofrece una imagen deplorable a la hora de comunicar, y con ello de tranquilizar a la opinión pública. Ye lo que hay, otra vez.
Raúl Suevos
A 7 de mayo de 2026
Traducción en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com

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