El sanchismo apesta (crónica electoral)
Y llegó el día después. El día
que ya las elecciones andaluzas quedan atrás y también, con ellas, la
larguísima serie de cuatro elecciones regionales que nos han mantenido a todos,
participantes o no, pendientes del antes, el durante, y, a partir de hoy, del
después. Y en eso estamos.
Hoy todos, especialmente los que
se ganan la vida como analistas, se dedican a sacar las conclusiones de lo
sucedido y, en muchos casos, a pronosticar lo que vendrá, es decir, cuando se
celebren las elecciones generales. Y yo no estoy muy de acuerdo con algunas de
las consecuencias que se extraen, de modo y manera que, desde mi silla de
observador, me atrevo a sacar las mías.
El gran perdedor, sin paliativos
ni edulcorantes, es el sanchismo, aunque el gran pagano está siendo el
socialismo, y quienes más lo sienten y presienten son los cuadros del partido,
que ven cómo en cada oportunidad sus opciones para ocupar cargos pagados con el
erario público van disminuyendo, lo que a los cesantes actuales y futuros
augura tiempos de penuria, en una España que, pese al cuento del PIB, sigue
siendo un emporio del desempleo, o del empleo basura.
De la observación de los datos de
las cuatro elecciones se observa que en el eje de las izquierdas sólo crecen
aquellos que supieron desligarse a tiempo del sanchismo, sumismo o podemismo.
Esos grupos, en la izquierda más radical, son los que aumentan sus votantes, y
cabe preguntarse si no será porque, por fin, se han dado cuenta de lo que
realmente supone el sanchismo. Oscuro futuro parece avecinarse.
Me llama la atención el interés
de los medios en resaltar el “parón” de Vox, que sólo sube un escaño en
Andalucía, pasando de lado sin inmutarse en el hecho de que Alvise, al que no
quisieron comprar su chantaje, les ha “robado” más de 150 mil votos, lo que les
hubiera dado tres escaños más, cumpliendo así las encuestas optimistas. Poco
importa, su palanca es igual de importante, como en las tres elecciones
anteriores. Ye lo que hay.
La victoria de Moreno, lo es sin
discusión. Una mayoría que no es absoluta; algo dificilísimo con nuestro
sistema electoral y que debería servir para gobernar Andalucía, con los peajes
que haya que pagar a Vox. Una derrota sanchista que envía tenebrosos avisos a
los socialistas que, como Page o Barbón, tendrán que pasar por las urnas el
próximo año. Unos resultados, con casi un 60% de voto conservador en una región
antes socialista, que no auguran nada positivo para un partido socialista
aherrojado por Sánchez tras su segunda secretaría general, que arriesga la
insignificancia.
Raúl Suevos
A 18 de mayo de 2026

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