Jubilación dorada
Son muchos los analistas, tanto en su versión de tertulianos como los que escriben en la prensa tradicional, que andan estos días dándole vueltas al asunto de la divergencia económica generacional, es decir, al hecho de que la población que actualmente disfruta de su jubilación vive mucho mejor que los que les antecedieron en esa condición en tiempos pasados, y lo que es más llamativo, para analistas y para los propios detentadores de ese estatus, viven mejor que las generaciones que actualmente llevan el peso económico de la nación o intentan acceder al rango de factores económicos de la misma, los jóvenes. Ye lo que hay.
Tanta referencia, qué quieren que les diga, no deja de escamarme, pues me suena a aviso de que la dirigencia política, falta de mejores ideas, intentará recortar los beneficios, pocos, que la condición de venerable supone hoy en nuestra España querida. Y ello pese a que Hacienda ya grava esas jubilaciones en contra de lo que en otros países sucede, y, después, al no deflactar la tarifa, castiga ulteriormente esos ingresos.
A mí me da por disfrutar el asunto en compañía de otros, particularmente los componentes de un grupo de amigos, carballones y gijoneses, amantes del golf, ese que se practica en una tierra de fama izquierdista pero que cuenta con más campos municipales que ninguna otra en España. “Asturianaes” dirá alguno, pero que nos permite reunirnos periódicamente para gozar de la actividad física en marcos incomparables y rematar el ejercicio con un buen yantar en las cercanías del campo de golf.
Este mes la “xuntanza” tuvo lugar en Berbes, un pueblín, entre Carabía y Ribesella, que cuenta con un campo de golf de condiciones extraordinarias, pues hacia el sureste lo enmarca la Sierra de Cuera, lugar de la última batalla de montaña, el Mazucu; al suroeste la Sierra del Sueve, tierra de los famosos asturcones; y entre ambas, al sur, los Picos de Europa aún iluminados por los grandes neveros que aún permanecen. Una maravilla que casi te distrae de la atención que el golf requiere.
Al norte, desde la salida del 1, la costa de Ribesella se nos ofrece, seguida en las calles sucesivas por la playa de Vega, con su Güeyu Mar, famoso por sus pescados y mariscos a la brasa, para continuar hacia las playas de la Espasa y la Isla; más allá las de Colunga y al fono la silueta inconfundible de Lastres. Y todo ello con el encuadre de un Cantábrico espléndidamente azul en un día de sol magnifico y con una brisa suave que ayudaba a refrescar.
Echamos de falta la representación ovetense, quizás deprimida en esta ocasión por el descenso del Oviedo y la perspectiva de volver a enfrentarse al Sporting, o eso comentó alguien mientras disfrutábamos unos excelentes chipirones en Carabia.
Raúl Suevos
A 14 de junio de 2026
Traducción en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com

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