Tres veces negó...como San Pedro
Mis conocimientos bíblicos no me dan para saber cómo estaba el ambiente político y social de Jerusalem hace veinte siglos, aunque, por lo que nos cuentan los Evangelios, parece que la cosa estaba bastante agitada. Supongo que tan hirviente como la Jerusalem de hoy en día, donde Netanyahu se esfuerza, según sople el viento, por ocupar la mayoría de los papeles que las Sagradas Escrituras nos describen, desde el de Mesías, hasta el de Poncio Pilato, son olvidar a Caifás por el camino; hasta tiene su banda de zelotes, aunque los de ahora nada quieren saber de servicio militar, más allá de montarle la bronca en las calles al pobre Bibi.
A Jesús, un dolor de cabeza político para el poder establecido, había que eliminarlo, y con él a sus acólitos, aunque, a la hora de la verdad, como los del plan antiguo sabemos, su lugarteniente, sobre el que fundaría su iglesia, le negó hasta tres veces en la noche trágica, como Él predijera. Y a mí, quizás por la homonimia entra ambos, -creo que no hay ninguna más- Pedro, me vino la historia a la cabeza cuando ayer oí negar, también tres veces, enfáticamente además, a nuestro presidente, que él tuviera conocimiento alguno sobre el trasiego de inmundicia política que las pesquisas de la UCO han puesto en evidencia, con relación a sus allegados y la tanta veces negada fontanera de nombre Leire.
Los sumarios, algunos con partes secretas, nos irán iluminando, espero, sobre la verdad escondida en las negaciones de nuestro Pedro. El otro, San Pedro, se arrepintió casi de inmediato, y obtuvo el perdón del Mesías. El de aquí, de notoria lejanía de los asuntos de la Iglesia, parece buscar otra vía, y quizás por ello se ha apresurado a llenar su agenda con apariciones durante la visita del Papa; tal vez pensando que el personal pueda llegar así, si no a perdonarlo, al menos a olvidar la situación de podredumbre a la que su dirección está llevando a su partido político, el de los cien años de honradez, y también al entero país, cuya ciudadanía, me da en la nariz, ya que no puedo hacer encuestas, anda con la moral bastante baja, aspecto que deduzco de las cifras de gasto que, en el caso de las familias, están cayendo mucho más de lo que la feliz coyuntura descrita por nuestro Pedro habitualmente pudiera presagiar.
A mí, qué quieren que les diga, alérgico a los gestos de los políticos, me pide el cuerpo fiarme de los agentes de la UCO, verdaderos apóstoles de la verdad de las pesquisas, de las escuchas, de los seguimientos, de los análisis documentales y, además, inasequibles al desaliento. Ye lo que hay.
Raúl Suevos
A 6 de junio de 2026
Traducción en llingua asturiana en abellugunelcamin.blogspot.com

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