...Y no estábamos allí, en el G-7
Pese a la parafernalia del mundial futbolístico, que pugna por acaparar la atención de casi todo el personal -quedan unos pocos irreductibles que se resisten- es indudable que la reunión de un puñado de líderes mundiales en Evian, una ciudad balnearia francesa lindante con Suiza, y famosa por sus aguas y su torneo femenino de golf, ha concitado el interés de gran parte de la población mundial, conscientes de que lo que allí se decidiese tendría más repercusión en sus vidas que los resultados futbolísticos alcanzados por sus selecciones nacionales.
Allí, en Evian, estaban los líderes más importantes del mundo más o menos occidental, pues faltaban el ínclito Putin, y su patrón pequinés, Xi Jinping, y participaban en cambio alguno de los BRICS. Por el lado europeo, además del anfitrión, Francia, teníamos a Alemania, Reino Unido, y la antes por algunos denostada Giorgia Meloni, por Italia. Completaban el cuadro Von der Leyen y Costa, en nombre de la Comisión y el Consejo Europeo.
No hace falta ser muy perspicaz para notar que faltaba el quinto gran país europeo, España, y ello pese a ser el paladín actual del crecimiento europeo en lo que al PIB se refiere, muy por encima de esos otros “grandes”. Quizás por ello nuestra ausencia se hace más llamativa. O quizás no.
La realidad es que ese PIB, del que tanto presume nuestro presidente, se reduce espectacularmente cuando lo dividimos por el número actual de habitantes en España, y sacamos el PIB per cápita. Y si vamos más lejos, y lo dividimos por el número de trabajadores la resultante es aún más modesta. Pero aún podemos afinar más y, tras calcular el número de trabajadores a tiempo completo, ocho horas, y lo utilizamos como divisor para ese PIB, descubriremos que esa maravilla de PIB viene con muchos claroscuros; tantos que nos quedamos a la altura de esa Italia dirigida por Meloni, a la que allí ponen de vuelta y media, la oposición, por su bajo crecimiento. Ye lo que hay.
Nuestra realidad, la que se palpa en el día a día, lejos de la macroeconomía, no nos deja en muy buen lugar, pues nuestro crecimiento sólo es numérico y oculta una productividad decreciente que nos condena a seguir en la cola de Europa en casi todos los aspectos, lejos de ese G-7 que ayer se reunía con el Calígula yanqui en Evian.
Nuestro presidente ya no es un referente de nada en el ámbito internacional, no al menos en nuestro vecindario, y el enorme pozal de corrupción, tremendamente cutre por otra parte, nos deja más cerca de ser unos parias que no de entrar en ese selectivo club.
Raúl Suevos
A 18 de junio de 2026
Traducción en llingua asturiana en abellugunelcamin.blogsport

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