El deslenguado Mariano
Hace veinticinco años andaba yo por la capital de Francia. La Guardia Real desfilaba allí el 14 de julio como invitada de honor, bajo la presidencia de Jacques Chirac, presidente de Francia, y los Reyes de España, Sofía y Juan Carlos. Y yo fui enviado allí como oficial de prensa de la unidad, lo que me procuró un cúmulo de experiencias particulares, entre las que guardo como principales la visita al interior de los Inválidos, subiendo a la linterna de la cúpula, con unas vistas excepcionales sobre el famoso Tombaeu de Napoleón, y, sobre todo, el inicio de amistad con Emmanuel, capitán de la reserva francesa entonces y abogado en la corte de Paris.
Estos días, como todos los años, también se preparan allí, creo que lo hacen desde 1880, para su fiesta nacional, aunque el desfile, seguramente, es más reciente. El caso es que, en esta ocasión, también coincide con el mundial de futbol, y más precisamente, ese mismo día, con el partido semifinal entre Francia y España, algo que, como cabría esperar, está dando para comentarios múltiples, y no todos se ciñen, como debieran a la parte deportiva. No señor.
El que más repique y resonancia ha logrado ha sido nuestro antiguo presidente de gobierno, el señor Rajoy, que, desde siempre, algunos dicen que ya en su periodo presidencial le dedicaba al asunto deportivo más tiempo de lo que sus responsabilidades pudieran hacer pensar, no ha tenido mejor ocurrencia que escribir, lo que lo hace aún más insolente, que la selección francesa juega muy bien pero no tienen jugadores franceses. Ni que decir tiene que allí, también aquí, lo han puesto a caer de un burro, por lenguaraz, y, ciertamente, por su condición de expresidente, que debiera llevarle a sujetar el clic antes de darle a la tecla.
La realidad, en Francia y en otros muchos países, es que el origen familiar de los componentes de los equipos es muy variado, y en el caso francés, por su pasado colonial, encontramos muchísimos jugadores que, por lo que se observa en la televisión, apenas son capaces de cantar la Marsellesa, algo que no sucede con los nuestros, ya que no tenemos letra, pero, en todo caso, estás son cosas que yo puedo escribir, pues nada represento, pero el señor Rajoy, famoso por su inacción cuando gobernaba, podría ser más mesurado en su labor de comentarista deportivo.
Pasado el follón de hoy, estaremos atentos al comportamiento y las banderas que, con independencia del resultado, saldrán a las calles de Francia tras el encuentro, y ello pese a la apariencia de tranquilidad tras el encuentro con Marruecos. Ye lo que hay.
Raúl Suevos
A 12 de julio de 2026
Traducción en llingua asturiana en abellugunelcamin.blogspot.com

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