Pensamiento grupal en el Kremlin
Los sociólogos dan definiciones más o menos elaboradas para ese concepto, el del pensamiento grupal, pero la forma más visual de entenderlo es, quizás, la película La Caída, de 2005, que algunos traducen también como El Hundimiento, en la que se retratan los diez últimos días de Hitler en su bunker de Berlín, y en la que se observa cómo el grupo de rodea a un líder, al que llegados a ese punto se teme como al demonio, aunque al principio fuera idolatrado, no son capaces de enmendar la plana en ninguna de las decisiones que toma, y, aún más, ni tan siquiera se atreven a presentarle la realidad que las informaciones llegadas al centro de poder están describiendo.
Ese pensamiento grupal suele darse en el entorno de líderes extraordinariamente fuertes, y a casi todos les vendrá a la cabeza el actual gobierno yanqui dirigido por ese ogro anaranjado que a todos nos lleva de cabeza. En el entorno próximo cabría preguntarse hasta qué punto en el palacio de la Moncloa no impera también ese pensamiento grupal, pero, en todo caso, es el señor Putin el que me lleva a meterme en ese huerto.
Allí, en el Kremlin, se desarrolla una película que quizás sólo se justifique desde ese tipo de pensamiento grupal en el que nadie del Estado mayor se atreve a decirle al general que el enemigo avanza en todos los frentes, y que las fuerzas propias están casi agotadas, que la industria y, en general, la economía del país, están cayendo en picado, y que ya ni siquiera las manipuladas encuestas sociológicas son capaces de esconder el descenso agudo del aprecio de la ciudadanía por el líder inconmensurable. Ye lo que hay.
Los ucranianos no sólo detuvieron la invasión, han reinventado el campo de batalla convencional, que ahora, en todo el mundo, sólo necesitamos mirar al Libano, Iran, o el Sahel yihadista, se desarrolla con los parámetros de la guerra de drones, que ellos, los hombres y mujeres de Zelensky, han llevado a cotas inimaginables hace sólo unos meses. Y Vladimir parece el único en no querer enterarse.
Dicen que el sátrapa del Kremlin busca chocar con alguno de los países bálticos, provocando con ello a la OTAN, para de esa forma tener justificación para una movilización general, su último recurso, aunque no una solución, pues, sí o sí, en el fondo él sabe que, al modo moscovita, si deja el palacio del poder, como otros, sólo le quedaría la caída desde una alta ventana.
El pensamiento grupal es lo que tiene, que no tiene buena salida, ni en Moscú ni en ninguna parte.
Raúl Suevos
A 11 días de julio de 2026
Traducción en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com

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