Un éxito, como cabía esperar, pero...

 

Hasta el tiempo cooperó, como predijera la AEMET, con nubes altas que mermaban la acción solar, en según qué circunstancia nociva para la visión de los pilotos, y, como compensación, sin viento para las maniobras aéreas, Todo perfecto, en suma, para un público que, como todos los años, acudió masivamente a la cita aérea del verano gijonés.

Mi participación fue la de siempre, paseo de inspección a media mañana y posterior seguimiento del espectáculo aéreo desde la pantalla de la TPA, la televisión del Principado, que transmite en directo, con buenos resultados visuales, debo decir.

En esa caminata, como siempre, me chocó especialmente la ausencia de banderas españolas, tanto en el Muro como en los edificios del Paseo, y este año, tras la apoteosis de enseñas nacionales vivido no hace nada con la Copa del mundo de futbol, esta carencia se hace mucho más notoria, y a mí, la decisión de colocar un gran mástil con ella en una esquina del Molinón, donde será vista los días de partido, no me compensa del desierto rojigualda que todos los días observamos en el Muro. Ye lo que hay.

En el aspecto puramente aéreo, me doy cuenta del apoyo que el festival recibe del Ejercito del Aire, que me parece lógico, pues el evento, pienso, supone una siembra de vocaciones entre los miles de niños que acuden cada año, padres mediante, a este aconceyamiento popular, que, desde un par de días antes, ya tiene en el Paseo puestos de venta de artículos relacionados con el tema militar. Bien.

En el programa, pienso que perfectible, como casi todas las actividades, me parece que, como vimos cuando celebramos el Día de las FAS en Asturias, un desembarco de fuerzas de Infantería de marina en el arenal quedaría muy bien, y no creo que fuese en detrimento de la imagen aérea del Festival. Todo se andará supongo.

Hoy el Airbus A400 se ha convertido en la estrella del evento, pese al vetusto Harrier y “nuestro” Eurofighter,  con unas cuantas pasadas ante la muchedumbre que lo esperaba en el Muro, dando oportunidad de observar su maniobrabilidad y la enormidad de su tamaño, con su gigantesca cola que lo hace fácilmente identificable entre los de su especie, los de transporte, y que, además y desgraciadamente, los incendios que España sufre estos días han llevado a primera página de los telediarios pues, en Francia, aquí esta en pruebas, ya han comenzado a utilizarlo como herramienta contra incendios. Que llegue pronto aquí.

El verano vive, y los acontecimientos que en Gijón lo enmarcan también, y, como corresponde desde siempre, la autoridad debe y puede aprovechar la oportunidad para transmitir el mensaje, sobre todo si este es constructivo.

Raúl Suevos

A 26 de julio de 2026

Traducción en llingua asturiana en abellugunelcamin.blogspot.com 


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