De Pantelería a Ceuta, pasando por Nueva York
La crisis de Ceuta, resuelta, aparentemente, por nuestro presidente de gobierno con una visita relámpago de 105 minutos a la ciudad, no deja de generar desasosiego en nuestros socios europeos, unos más que otros, pero, en la sede de los “caballas” el problema no ha desaparecido y, me cuentan, amigos de allí, que ya hay quien se plantea convertirse en desplazado político, un poco como aquellos 200 mil vascos, de los que casi nadie habla, que tuvieron que dejar su tierra por la presión de los nuevos gudaris, dicho esto con tono sarcástico.
Pantelería es una pequeña isla de 84 km cuadrados, Formentera tiene 82 creo, que se encuentra a medio camino entre Túnez y Sicilia. Está a menos de 70 km de África y a algo más de 100 km de Italia, lo que hace que las mafias de la emigración desde el Magreb la usen habitualmente como objetivo de sus manejos, en algunos casos con la cooperación, no sé si interesada, de ONG,s, como la española Open Arms, brazos abiertos, que en el pasado, particularmente al inicio del gobierno Meloni en Italia, se la han tenido con el gobierno de aquel país, con una actitud bastante desagradable por parte de nuestro gobierno, de raíz política claramente opuesta al que hoy y entonces rige en Roma. Ye lo que hay.
La señora Meloni, de carácter resuelto en lo político, no tanto en lo económico, reaccionó a aquellos problemas con la apertura de centros de detención en Albania, que fueron rechazados en dos ocasiones por la judicatura italiana, sin que nadie hablase de Lawfare, y respondidos con sendas modificaciones de la ley. Hoy es Europa la que endurece su política migratoria y adopta el concepto de centros de detención de Meloni.
Mientras tanto, nuestro gobierno, sin consultar ni avisar a nadie en Europa, decreta una regularización exprés de inmigrantes irregulares que no parece haber sido recibida con alborozo en el resto de Europa, pero que, con ayuda del espejismo de nuestro PIB, nuestro gobierno ha intentado vender como algo positivo, ayudado sin duda por el éxito de nuestra selección nacional, vencedora incontestable en el mundial de futbol. Pero todo se acaba.
Las escenas de Ceuta, que recordaban terriblemente a aquella “Guerra mundial Z” protagonizada por Brad Pitt, han devuelto nuestra imagen país a su lugar natural, es decir, un trampantojo pintado por un gobierno sin ideas y que hoy sólo piensa en la supervivencia personal de su presidente, al que algunos socios europeos, empezando por Italia, quizás cobrándose cuentas pendientes, señalan como apestado con la suspensión temporal del espacio Schengen.
Lo de Ceuta, deja a Pantelería como anécdota, y a nosotros como huérfanos políticos.
Raúl Suevos
A 1 de agosto de 2026
Traducción en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com

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