Los marielitos de Ceuta
Allá por el año 2012, volaba yo desde Nueva York a La Habana, aprovechando una de esas grietas que el famoso Bloqueo, no tan hermético como dicen, ha tenido siempre. A mi lado se sentó un gigante de ébano que de entrada daba miedo. Después descubrí que era un pedazo de pan, de centeno supongo, que llevaba una vida en la ciudad de los rascacielos, con esposa e hijos ya nacidos yanquis, pero que llegara a aquel rincón aprovechando la ventana de 1980 en el puerto del Mariel.
Aquello empezó con la ocupación de la embajada del Perú en La Habana por parte de unos cientos de cubanos, y la afirmación, impulsiva y no meditada, del presidente norteamericano Bill Clinton, en cuanto que acogería a todos los que llegasen, algo que el astuto Fidel aprovechó para enviarle, desde el puerto de Mariel, a una hora de La Habana, unos ciento veinte mil cubanos; entre los que metió delincuentes liberados de las cárceles para el caso, enfermos psiquiátricos y todo tipo de casos particulares; también millares de jóvenes, lo mejor del país, que aprovecharon esa ventana de oportunidad para escapar de la cárcel en que se había convertido Cuba. Entre ellos mi compañero de asiento, que volvía al país por primera vez, cargado de todo tipo de regalos para la familia, muchos de los cuales serían requisados en el aeropuerto habanero.
Con la salida de esa gente, que Brian de Palma retrata magistralmente en Scarface, con un Al Pacino magistral y una bellísima Michelle Pfeifer, Fidel pudo cantar línea, pues se desembarazaba de un montón de dolores de cabeza, pero, a renglón seguido, cuando las remesas de esos “gusanos” empezaron a llegar a la isla, es posible que gritara ¡Bingo¡ pues ese rublo, el de las remesas exteriores, es quizás el más importante del país desde que los soviéticos, de la mano de Gorbachov, abandonaron la isla bonita.
Si ahora nos paramos un momento a pensar sobre la batalla de guerra híbrida que Marruecos acaba de desarrollar, y ganarnos, en Ceuta, verán ustedes múltiples paralelismos, especialmente en lo de las remesas exteriores, concepto que la IA me dice que supone el 7.5% del PIB marroquí en la actualidad, y también en cuanto que, entre los recalcitrantes que aún siguen en Ceuta, cabe la posibilidad de que haya un número importante de los liberados de las cárceles marroquís con ocasión de la fiesta del Trono, también que, entre los demás, los jóvenes contrarios al sistema político del país, monarquía constitucional, no parlamentaria, una mayoría fuesen futuros generadores de problemas, especialmente los rifeños, siempre contrarios al yugo del sultán.
Aquí, en España, casi todo se enfoca desde el prisma gobierno/oposición, pero esta invasión, concepto militar, alejado del tradicional problema migratorio y humanitario, nos deja en una posición de precariedad ante nuestros socios europeos, que ven con enorme preocupación cómo España se convierte en un panal de rica miel para la emigración irregular, y puerta falsa, a continuación, para sus países. Ye lo que hay.
Raúl Suevos
A 20 de septiembre de 2026
Traducción en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com

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