De lo injustificable a lo comprensible
Hace unos años pasé un verano en Tanger, una ciudad maravillosa de la que guardo gratos recuerdos. No era turismo, sino estudios de árabe, que desarrollaba en una escuela de idiomas de uno de los grandes barrios de la ciudad, junto a una mezquita, a la que todos mis compañeros acudían a media tarde para la oración correspondiente.
Desde Tanger subíamos cada quince días a Ceuta para hacer la compra, y pasar la tarde en la agradabilísima ciudad española, cargada de sabores y lugares históricos de todo tipo, pero en la que resulta difícil, al menos para el forastero, sustraerse a la sensación de encontrarse en una isla, pues el mar al norte, por muy cerca que se encuentre la península, supone una barrera natural que, pese las modernas líneas de ferris, los crónicos temporales de Levante o Poniente se encargan cíclicamente de recordar a los ceutíes. Y por el sur, los montes y la frontera física, indudablemente mejorable en su capacidad de cierre, representan otro elemento de aislamiento para quien allí vive o la visita.
Estos días, ya va para dos meses, asistimos a una situación de carácter distópico, con una población flotante, de invasores pacíficos, aunque utilizados, aún no se sabe por quién, como vectores de una operación de guerra híbrida, que alcanza el 20% de la población ceutí, y que provoca la saturación de los servicios de la ciudad, especialmente los sanitarios, multiplica la comisión de delitos de todo tipo, asienta las circunstancias para el desarrollo de focos epidémicos antes desconocidos, e impide, de forma generalizada, la vida normal de la población, desde los niños, a los mayores, pasando por las mujeres, que han agotado las existencias del gas pimienta en la ciudad. Un infierno.
Por el lado gubernamental, el nacional, pues el local, con el presidente Vivas a la cabeza es digno de admiración, está dando desde el primer momento claras muestras de una incapacidad manifiesta para responder a las necesidades de los ceutíes, amparándose en el garantismo de nuestras leyes, que debieran haberse suspendido desde el primer día. Y ahora, parecen querer centrar su justificación en las críticas a la ciudad.
Estos últimos días, una ONG de origen navarro, asociada por algunos al mundo bildutarra, aunque no parece que así sea, anunció su llegada a la ciudad, con la intención de apoyar a los invasores y enfrentarse a las fuerzas de orden público, a las que tachan de fascistas y represoras. El resultado ha sido el ataque, con rotura de lunas, a un coche que por allí pasaba, a la salida del puerto, lo que ha supuesto la criminalización de los ceutíes, por lo injustificable del ataque, que sin duda lo es, pero que, en la misma medida, aunque resulte paradójico, también es comprensible.
Raúl Suevos
A 23 de septiembre de 2026
Traducción en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com
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