De lo operacional y lo estratégico

 

Imagino que, en el palacio de La Moncloa, aún deben estar recolocando muebles y cuadros de las paredes tras el terremoto que ha provocado ese informe de la policía nacional, maldito informe, que ha desbaratado todo el relato que, por encima de todas las evidencias, y con la dirección inflexible del presidente del gobierno, se estaba desarrollando desde el día después de la visita del susodicho a la mártir, porque lo que allí sucede es un martirio, ciudad de Ceuta.

El informe, amplio y concienzudo, no señala ni al rey ni al gobierno de Marruecos, entre otras cosas porque no es su misión, pero, tras dar cuenta detallada de acciones y omisiones, señala un designio “operacional y estratégico” en las mismas; y si tenemos en cuenta lo que allí ocurrió, es fácil percatarse que, en lo operacional, es decir, en la dirección de la operación de asalto multitudinario con claras y definidas fases, sólo podría encontrarse una capacidad organizativa que corresponde a la Dirección General de Seguridad del gobierno marroquí. Aunque nadie lo señale.

Sin embargo, la operación, enmarcada en una guerra híbrida, sólo tenía como cometido reconocer y evaluar nuestras defensas, algo que sin duda han logrado. Tras ello es probable que se hayan percatado de que, al menos en lo político, estamos más débiles de lo que ellos mismos, probablemente, pensaban. Y en esa guerra llegamos a lo estratégico, aludido también en el informe, un concepto que abarca más tiempo y espacio que el de nuestras plazas de soberanía, y que, logrados hipotéticamente esos objetivos, pasaría al siguiente escalón, que no sería otro que las islas Canarias.

Esa estrategia coincide plenamente con el concepto del Gran Marruecos, algo que Hasan II tenía perfectamente definido y que su hijo, Mohamed VI, continúa con la parsimonia de un derviche, y con el mismo fervor islámico, que para eso es el Amir al muminín, comendador de los creyentes. Y nosotros ¿Qué estrategia?

Nuestro Ejército tiene, siempre los ha tenido, planes de contingencia para responder a una acción militar sobre nuestras ciudades, aunque, según lo visto, no existían para este tipo de operación híbrida, y tampoco hay elementos para pensar que el Consejo Nacional de Seguridad se lo haya siquiera planteado -Marruecos es un vecino amable y cooperativo, gobierno dixit- pero la tensión a la que está siendo sometida la población ceutí es inmerecido, y sólo una respuesta acorde a la dimensión de la amenaza podrá darles una esperanza para el futuro, que hoy han perdido.

La disuasión consiste en hacer comprender a quien te amenaza que cada una de sus acciones tendrá contestación, y que esta será más costosa cada vez.

Raúl Suevos

A 4 de septiembre de 2026

Traducción en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com 


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