De Nerhu a Sánchez, pasando por Fidel Castro

 

Tenemos un presidente de gobierno de capacidades insospechadas y casi infinitas, mucho más allá de las que su Manual de resistencia nos pudiera haber enseñado. Estos días pasados nos ha seguido dando muestras de sus extensas habilidades en ese campo, el de sacar conejos de la chistera.

Andaba el hombre por Nueva York, abrazándose con su alcalde, el señor Mandani, un populista de izquierdas alineado en la parte más socialista del partido demócrata, que, además de eso, es hijo de emigrantes, y él mismo nació en Kampala, Uganda. Todo un cuadro de lo más “fashión” para quien, como Sánchez, basa gran parte de su acción política en lo aparente.

El Pandit Nerhu, primer primer ministro de la India independiente, fue el creador del Movimiento de los No alineados; una especie de tercera vía entre los soviéticos y los yanquis de los años 60, que eran quienes cortaban el bacalao, y también el pan, y todo lo que hiciera falta. Su idea era esa, ni con uno ni con otro, algo que su país ha tratado de mantener a lo largo del tiempo. Pero la India es la India, 1500 millones de habitantes.

Después de ese periodo inicial llegó Fidel, que entendía el asunto de otra forma, es decir, no alineado, pero combatiendo en nombre de los rusos allí donde hiciera falta. Como en la Guerra de las Arenas, aquí al lado, entre Marruecos y Argelia, donde ya murieron unos cuantos cubanos para que el monstruo isleño pudiera darse pisto por el mundo, y convertirse en paladín de todo lo antiamericano.

En los tiempos modernos la cosa va de economía, como nos recuerdan los BRICS. Las ideologías están demodé, y si no miren ustedes al Partido comunista chino de Xi Jinping. Pero nuestro Pedro ahí sigue, intentándolo, ahora arrimándose a los herederos de aquel movimiento, trasmutados en Foro de Porto Alegre, y apelando a un socialismo del S. XXi que tiene a la Venezuela chavista como faro de su fracaso.

En Nueva York el doctor Sánchez ha tratado de venderse como un producto atractivo para terceros, aunque la sala de la Asamblea ONU estaba más bien vacía mientras hablaba, no como cuando Delcy, la de las maletas, corrió para saludarle, pero lo hace buscando un enfrentamiento gestual con el Imperio, ahora regido por el ogro anaranjado, y eso, más allá de los aplausos que le granjea entre sus huestes radicales de izquierda, puede acabar teniendo un coste económico para España, pues la imagen que da, sobre todo a los capitales, no es tranquilizadora, lo que lleva a que las inversiones se vayan a otro lado; por ejemplo a nuestro vecino, Portugal, mucho más estable y previsible. Ye lo que hay.

Raúl Suevos

A 25 de septiembre de 2026

Traducción en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com 


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