Paralelismos indecentes
Hoy perdí unos minutos -soy millonario en tiempo y me lo puedo permitir- repasando las primeras páginas de unos cuantos diarios, y pude comprobar que Ceuta, al menos hoy y pese a la dimisión del delegado del gobierno, ya apenas aparece. Espero que sea algo transitorio.
En su lugar es Maricarmen, y todo lo relacionado con su caso, la que ocupa las portadas, y ello es comprensible, pues una ancianita de 87 años sacada en volandas de su casa por unos esbirros policiales que ejecutan las órdenes de un juez sin corazón -siempre acaba por aparecer una toga inmisericorde en la actualidad española- es algo muy jugoso, no solamente para los movimientos de extrema izquierda que batallan particularmente en el tema de la vivienda, sino también para el completo sistema de comunicación pública, que en una anciana como ésta encuentra la misma dosis de colesterol anímico que un buen plato de casquería, ya sea éste último de hígado, lengua o callos. Todo está riquísimo, más si acompañado de un buen vino, o de una acampada tras la manifestación.
La especulación del día gira en torno al acuerdo alcanzado con la inquilina, con mediación de la alcaldía -difícil de explicar- y el decreto ley que se le atraganta al gobierno en el Consejo y que, por ahora, no se sabe muy bien cómo acabará, pero, mientras tanto, la algarabía mediática hace que la trayectoria vital de la ancianita de marras quede en evidencia, disminuyendo así las simpatías iniciales, algo que acrecienta sus pronunciamientos públicos, dignos de una activista de la Puerta del Sol.
Esa celebridad sobrevenida lleva a la prensa a acercarnos a otros casos, también recientes, como esa Olga Matute, del Hospitalet, que el 14 de septiembre se quitó la vida tras el desahucio, de ella y sus dos hijas, del piso del que había sido propietaria hipotecada, y que, tras el divorcio, no pudo pagar y el banco de Sabadell expropió, dejándola como inquilina que pagaba religiosamente su alquiler, hasta que, vendido el piso a un fondo buitre, fue intimada para abandonarlo.
Cumplía aparentemente todos los requisitos para haber sido protegida, pero los procedimientos administrativos y judiciales son fríos y mecánicos, sin flexibilidad ni resortes para remediar situaciones fatales, como la de Olga, que no pudiendo más se quitó la vida. Apenas se habló de ello, quizás porque allí, en Cataluña, los desahucios, como también las ocupaciones, son habituales, quizás también porque en la Generalidad y en El Hospitalet gobierna el PSOE. Quién sabe.
Mientras tanto, con decreto o sin él, la vida sigue, también en Ceuta, en aquel infierno que lleva camino, pese a Maricarmen, de convertirse en el último clavo del féretro político de Pedro Sánchez.
Raúl Suevos
A 29 de septiembre de 2026
Traducción en llingua asturiana en abellugunelcamin.blogspot.com

Comments
Post a Comment