PISA y la cooficialidad

 

 

Acaba de publicarse ese famoso informe, que a partir de ahora será cuatrienal, en el que la OCDE, Organización para la cooperación y desarrollo económico, estudia y compara -esta comparación es la que duele- el estado de la educación en una amplio número de países, entre ellos España y casi todos nuestros socios europeos.

Este año nos han dado un buen palo. En las tres áreas que se estudian, ciencias, matemáticas y compresión lectora, hemos bajado, como nuestros vecinos, pero más que ellos, como en el caso italiano que en cuanto a lectura se posiciona entre los primeros de la clase, muy por encima de nosotros, y, conviene no olvidarlo, esa comprensión lectora, en la que nosotros vamos mal, es la base para la adquisición del resto de conocimientos. Sin comprensión no hay entendimiento, y sin este no se adquiere el conocimiento.

En el plano más corto, el nacional, el informe también ofrece datos interesantísimos, como el hecho de que la OCDE haya expulsado del examen al País Vasco y Cataluña por tratar de dar cambiazo a los folios -incumplieron conscientemente las bases del mismo, eliminando los peores resultados- y a Baleares y Murcia también los han pillado con chuletas, aunque han evitado la expulsión.

En general han salido bastante mal paradas aquellas comunidades que cuentan con lengua cooficial, lo que obliga a pensar en los riesgos que ese empeño político, no el de las lenguas sino el de su imposición, comporta para el alumnado, que se ve obligado a trabajar intelectualmente en una lengua que no es la materna y que, así lo parece, influye negativamente en su desarrollo.

En nuestro caso, Asturias, la discusión aparece cíclicamente, casi siempre con los periodos electorales. Se habla de la necesidad de la cooficialidad para un mejor desarrollo de la región, dejando de lado, interesadamente, lo que el informe PISA nos dice, y olvidando que nuestra Ley de uso del Asturiano, es un buen vehículo, si se desarrollase en toda su amplitud, para hacer crecer la Llingua, desde la voluntariedad.

Hay aspectos, particularmente los sociales y políticos, en los que no entra PISA, que sólo mide capacidades, y que, posiblemente, aportan en nuestro caso bastante claridad a nuestras malas notas en este examen público, y prestigioso, conviene no olvidarlo. Y estoy pensando, en lo político, en el sistemático bajón de la exigencia para aprobar que viene primando en nuestro sistema educativo, y que lo convierte en una fábrica de tarugos.

En lo social basta con mirar cuantos niños se pueden ver en chigres y terrazas en horarios en los que deberían estar con sus deberes en casa, o ya cenando para acostarse a una hora racional. No tenemos remedio, y PISA nos lo dice.

Raúl Suevos

A 9 de septiembre de 2026

Traducción en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com 

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