Érase una vez en Vitoria

 

No suele salir mucho en los noticiarios Vitoria, y ello pese a tener allí la sede de la presidencia de la región autónoma y su asamblea. Antes lo hacía más a menudo, pero era por motivos luctuosos relacionados con el terrorismo. Ayer volvió a los informativos gracias a una familia desahuciada de su domicilio pese a tener seis hijos a cargo.

El enfoque inicial de los informativos se inclinaba, como en el caso de la difunta Maricarmen, por el aspecto humanitario y sentimental ¡seis hijos’ supongo que todos menores por la edad aparente de los progenitores, aunque como en el caso de la venerable anciana, que las informaciones posteriores nos mostraron como no tan digna de veneración, pronto empezaron las suspicacias, empezando por el ayuntamiento de la ciudad, que encabeza el PSOE-Euskadiko Ezquerra, en coalición con el PNV, que afirmó que no tenían derecho a vivienda social por contar con subsidios de diverso tipo por valor de 2450 euros.

Además de esas ayudas, me imagino, estarán subvencionados en parte en el consumo eléctrico, por ser familia vulnerable, y me imagino también que los encontraremos entre los receptores de alimentos en alguna, o varias, de las ONG,s del ramo. El remate del cuadro vino cuando nos enteramos de que este verano se fueron más de un mes de vacaciones  a su país de origen, que no se cita pero se intuye, mientras el propietario de la vivienda, tras varios años intentando recuperar su piso, malvivía de alquiler en una habitación, supongo que, como en la postguerra, con derecho a cocina, con su mujer embarazada y un hijo pequeño. Ye lo que hay.

El pater familias desahuciado en Vitoria, lucía en la frente una “zabiba”, uva pasa, es decir la mancha oscura y callosa que exhiben los musulmanes más acérrimos, que no implica islamismo radical, y también una barba recortada, que exhiben los miembros de los Hermanos musulmanes, que no supone su pertenencia, pero que, en conjunto, nos indica que, muy probablemente, sus hijos, pese a la sanidad y la educación que disfrutan en España, serán educados en la fidelidad estricta a Alá, y su profeta, Mahoma. Ye lo que hay.

En Aragón, la comunidad emigrante más importante es la rumana, que va disminuyendo porque muchos de ellos y casi todos sus hijos adquieren la nacionalidad española. Nunca salen en las noticias, pero los dos años que pase trabajando en Calatayud, una ciudad espectacular, sólo hoy parabienes sobre esta comunidad, gente trabajadora y leal, de la que no es habitual saber de hechos negativos. En cambio, con el Islam, refractario a las ideas democráticas, o al espíritu judeo-cristiano que impregna la construcción europea, sucede al contrario. Ojo.

Raúl Suevos

A 24 de octubre de 2026

Traducción en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com 


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