Estábamos avisados

 

Ayer el ogro anaranjado de Washington nos volvió a dar una de las suyas. Hace un mes anunció medidas muy duras contra los productos petrolíferos rusos, algo que, en conjunción con los ataques ucranianos a las refinerías, podría obligar al dictador del Kremlin a pararse a pensar sobre la conveniencia de parar la guerra. Pero ayer, Trump, se fue al otro lado de lo anunciado.

Ayer decidió Trump que le convenía comprar Diesel a los rusos, para así bajar el precio de este combustible, cuyo precio -altísimo para lo usual en los EE.UU- hace que las previsiones en las elecciones de mitad de legislatura, que tendrán lugar el próximo 3 de noviembre, sean muy sombrías para sus candidatos. Eso es lo único que le interesa. Los muertos ucranianos, de inferior categoría que los de Gaza para los medios de comunicación, no cuentan en esta ecuación, que supera la concepción realista de las relaciones internacionales.

En esta teoría, las relaciones entre estados se rigen por la supervivencia y también la supremacía del propio estado, por encima de consideraciones morales y leyes o normas del derecho internacional. Y Trump va mucho más allá; a él sólo le interesa su prevalencia personal, y lo lleva demostrando a lo largo de toda una vida. No son los EE.UU, no se equivoquen, es él, su interés personal, y el de su familia, que, ambos, se están haciendo de oro aprovechando su presidencia.

Este último movimiento ¿último? Viene impuesto por las malas previsiones en casa, que, en caso de perder la mayoría en el Congreso, mas que probable, y en el Senado, también posible, lo dejarían muy maniatado para llevar a cabo sus políticas, por llamarlas de algún modo. Y el tiempo corre inexorable, como aquí, en casa.

En Bruselas la reacción ha sido inmediata, prometiendo continuar en el apoyo a Ucrania, pero, personalmente, no tengo claro que se hayan enterado de que estamos ante “un cambio de época, no una época de cambios” -lo dijo el Papa León, no yo. Y tampoco de que las tres claves de la etapa dorada de Europa: Energía barata de Rusia, mercado cautivo en China, y seguridad a coste cero del patrón yanqui, se han terminado, las tres a un tiempo, y ninguna de ellas con posibilidades de volver atrás. Ye lo que hay.

Hoy Trump nos vuelve a dar una bofetada, sin avisar, como todas las anteriores, y en el futuro próximo vienen elecciones en muchos países, empezando por el nuestro, con diversos partidos que, justificándose en el “apaciguamiento”, o simplemente en esa doctrina realista, promueven el abandono de Ucrania, que sería el de toda Europa. No se fíen.

No hay ningún camino fácil para avanzar en medio de esta tormenta, y el único paraguas que podría funcionar es el europeo. Más Europa. Estados Unidos Federales de Europa.

Raúl Suevos

A 11 de octubre de 2026

Traducción en llingua asturiana en abellugunelcamin.blogspot.com 


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