La Bicoca de Naval Azul
Para el personal que peina canas la expresión “esto es una bicoca” representa el haber encontrado un chollo, aunque es probable que, ni los canosos ni los más jovenzanos, menos aún los jovencitos, tengan idea del significado de la frase; y es que Bicocca, así, con dos cés, es un barrio de la capital económica de Italia, Milán. Allí, desde finales del siglo XIX se edificó un emporio industrial -el más importante del país- que tenía como faro a Pirelli, pero también la fundición de Breda, y otros importantes emporios de la industria italiana.
El porqué del dicho español, españolísimo por su antigüedad, viene de la batalla que allí tuvo lugar en 1522. De una parte las tropas del emperador Carlos, con los Tercios como núcleo principal, y de la otra los franceses, a los que ya el Gran Capitán había dado para el pelo en Ceriñola casi veinte años antes, pero, al parecer, no se habían enterado de la revolución táctica que aquello representaba.
Al frente de las tropas francesas avanzaron los mercenarios suizos, muy valorados y bien pagados en aquella época, y a esperarlos estaban cuatro mil arcabuceros españoles. El resultado dio para tres mil muertos suizos y un italiano del lado imperial al que mato una mula mediante precisa coz.
Desde entonces, en España, cuando algo resulta muy fácil de conseguir se suele decir, o se solía, que el asunto resultó una bicoca. Pero aquel lugar, a las afueras de Milán entonces, y ahora un pujante barrio de esa ciudad, nos interesa a nosotros, los gijoneses, por otros motivos.
Aquello, lo de Bicocca, hace unos años era lo que se conoce como un Páramo industrial. Las industrias se habían ido y lo más fácil resultaba arrasar con todo y, probablemente, edificar pisos, de los que la ciudad siempre ha ido bastante escasa, como casi todas las grandes capitales.
Lejos de esa solución ciudadana, el ayuntamiento, “il comune”, decidió apostar por recuperar aquellas infraestructuras industriales y adaptarlas para espacio expositivo de arte contemporáneo, espacio teatral y de conciertos, polo universitario, además de centro comercial y de ocio; actividades que, en su conjunto, han convertido ese páramo industrial en una de las zonas más pujantes de la gran ciudad.
Hoy leo en LNE un reportaje sobre los “hallazgos” realizados en las naves de Gijón Naval, de gran interés en todos los aspectos, pero me pregunto si la ciudad, su ayuntamiento, tendrán el coraje para convertir esos espacios, espectaculares en toda la dimensión que proyectan, o se limitarán a sacar adelante un bodrio como, en mi opinión, ha sido la operación del Talaso, posiblemente el mejor emplazamiento del Cantábrico ocupado por un bodrio arquitectónico.
Bicocca y Naval Azul, veremos qué pasa.
Raúl Suevos
A 6 de octubre de 2026
Traducción en llingua asturiana en abellugunelcamin.blogspot.com

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