La gestión de la frustración

 

Hoy nos trae la prensa la noticia de que, una vez más, el enlace Lloreda-Veriña, que debiera aliviar el tráfico de camiones por La Calzada, vuelve a la línea de salida. Esta vez, parece ser, un informe de impacto ambiental es el responsable, pero, como siempre, los paganos son los vecinos de ese barrio, en el que pasé unos cuantos años de mi infancia, que en mi opinión merecen un Premio Princesa de Asturias por el ejemplo de civismo, y gestión de la frustración, que llevan dando durante tantos años.

Es de suponer que nuestra alcaldesa, con todo el derecho, hará uso de esta enésima tomadura de pelo a la ciudad, que se une a las del metrotren, la intermodal, Cabueñes, etc. para cuando llegue la campaña electoral del próximo año. Y Tampoco me sorprenderé si, como viene sucediendo desde que nuestro actual sistema política está vigente, el partido de los cien años de honradez -que escarnio en el momento actual- vuelve a ser mayoritariamente votado. Ye lo que hay.

En las mismas páginas nos cuentan que somos, Asturias, la penúltima región en crecimiento en España, sólo superamos a Cantabria. Pero en cambio somos campeones nacionales en absentismo laboral. Asuntos menores ambos mientras no nos suban el precio de la botella de sidra, pero alguien, no sé quién, debiera tomar nota e intentar poner remedio ¿Hacia dónde vamos?

Lo del decaimiento del proyecto de enlace de Veriña llega cuando se vota en el Congreso esos contradictorios decretos de nombre Maricarmen. Una tirita que pretende cortar la sangría de una herida que requiere sutura con varios puntos, pero así es la política moderna, tan dependiente de los sucesos puntuales que pueden dar un golpe de aíre que hinche las velas de la nave para así poder seguir adelante por un tiempo.

La realidad es que Maricarmen y Ceuta serán, a día de hoy, los temas que lideren la venidera campaña electoral; vivienda y emigración en términos fundamentales y duraderos, y, en ambos casos, el actual gobierno, en el poder durante los últimos ocho años, poco o nada ha hecho al respecto, pero así es la política moderna, en la que un escandalo tapa el anterior, como ocurriera con el apagón, o Adamuz, incluso con la corrupción, a nivel partido o familiar, que sólo el pundonor de los jueces, y el ritmo sosegado de la apisonadora judicial pueden hacer que siga llamando la atención del votante.

Tiempos convulsos en las sociedades occidentales, no sólo en España, que parecen pasar por un periodo de intranquilidad que quizás sea precursor de algo. Quién sabe.

Raúl Suevos

A 2 de octubre de 2026

Traducción en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com

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