Los tatuajes de Ásia

 

En ese supercontinente, Ásia, son varias las culturas que hacen uso del tatuaje como medio de expresión cultural, aunque, posiblemente, los más famosos, si bien pertenecen a Oceanía, son los maoríes, pobladores ancestrales de lo que hoy es Nueva Zelanda, y que, entre otros medios, dieron fama a sus elaboradas figuras sobre su piel gracias a la notoriedad de los All Black, el equipo nacional de rugby, con mayoría de jugadores aborígenes en sus filas.

Me viene también a la cabeza los abigarrados tatuajes que los yakuza, esa mafia japonesa que a menudo vemos en el cine, lucen; aunque siempre por debajo del cuello y sin llegar a las manos. Pareciera que esos mensajes, que supongo que ellos serán capaces de descifrar, quedan para la intimidad colectiva de los baños, donde se supone que se reúnen y toman sus decisiones. Todo ello dicho desde la dudosa cultura que el cine nos ofrece.

Aquí, en casa, teníamos la cultura de los “legías”, los caballeros legionarios, que hace un par de generaciones eran los únicos que estaban a salvo del juicio negativo del personal en general. Después ya empezamos a ver algunas “cositas” en gente que había pasado por el “trullo”, y que lucían en manos y antebrazos algunos pequeños tatuajes que implicaban pertenencia o experiencia, lo que servía para que el personal del común se alertase y, en su caso, mantuviese una prudencial distancia con el tatuado.

Hoy todo eso ha cambiado. El tatuaje se ha extendido entre los jóvenes de tal forma que convierte en rarito al que mantiene su pellejo en estado virginal. Una explosión social que ha hecho del tatuaje una importante maquinaria económica, con más centros de tatuaje en algunas ciudades que sucursales bancarias, y con tatuadores reverenciados como si de actuales caravaggios o goyas se tratase. Ye lo que hay.

En todo caso, la Ásia del titulo no es el continente sino la hija de Dário Argento, notorio director de cine italiano de larguísima trayectoria, y ella, la hija, famosa actriz también, tanto en Italia como en los EEUU, y que, en el asunto que tratamos, los tatuajes, ha sido una gran usuaria, es decir, que se embadurnó medio cuerpo con ellos, y que ahora se descuelga con el descubrimiento de que fueron un pecado de juventud, y que sus padres ya se lo habían dicho; también que entrañan un peligro en cuanto las substancias que se introducen en la epidermis. Finalmente.

Ahora Ásia se los está quitando todos, con más padecimiento que cuando se los puso, y con mayor coste económico. Todo ello en los mismos centros de tatuaje, que hacen un negocio de ida y vuelta a costa de los mismos clientes. Cosas veredes, amigo Sancho.

Raúl Suevos

A 26 de octubre de 2026

Traducción en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com 


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