El zumbido de la muerte en la Olimpiada
No son los Juegos de Invierno un evento que se siga mayoritariamente en España, o eso creo. Lo nuestro, desde siempre, es el futbol, con muchos practicantes y muchos más seguidores desde gradas y pantallas. Los deportes de invierno, en sus diferentes modalidades, y pese a semanas blancas escolares y similares, no generan, ni de lejos, las mismas adhesiones, ni a nivel de atletas ni tampoco de seguidores. No sé si en ello tiene mucho que ver, supongo que sí, que la nieve se reduce a zonas y lugares en las que la población escasea de forma notoria e imparable. Ye lo que hay.
En las transmisiones de esta Olimpiada, en los Alpes italianos y en lugares paradisiacos, como en las anteriores, asistimos a diversos avances técnicos, y uno de los más notorios, sin duda, es la imagen que nos aportan los drones, capaces de seguir al esquiador desde cerca y a la misma velocidad que él avanza ladera abajo, dándonos así una sensación de participación como antes nunca se había visto, lo cual, al menos desde el punto de vista del espectador, es de agradecer y valorar.
Ese efecto, el de los drones, no es más, en el fondo, que un resultado de los avances técnicos de la época, que hacen que algo que no hace mucho parecía una innovación perteneciente casi al mundo de la ciencia ficción, ahora lo encontremos en múltiples aspectos de la vida cotidiana, y con expectativas crecientes en cuanto a su desarrollo y amplitud, en cantidad y también en calidad.
En esas imágenes del descenso velocísimo de los esquiadores hay un detalle que es posible que a muchos telespectadores les haya pasado inadvertido, es el zumbido del dron. Un ruido, como el de un mosquito gigante, que acompaña la imagen, y que, en los campos de batalla ucranianos, donde esos aparatos, los drones, se desenvuelven ya por millones, se han convertido, especialmente para el soldado de infantería, en el mensajero de la muerte. Una muerte muy difícil, casi imposible, de esquivar, como nos muestran esos abundantes vídeos que llegan desde allí. Una muerte que cuenta con un heraldo en forma de zumbido, el mismo que escuchamos en nuestro sillón mientras disfrutamos de las imágenes olímpicas.
No hay ninguna diferencia en el sonido, y posiblemente, incluso, los mismos drones usados en los Alpes italianos sean también usados en el frente ucraniano, pues estamos hablando de lo que se conoce como tecnologías de doble uso, es decir, civil y militar. Así que cuando oigan el zumbido, aunque sólo sea por un momento, piensen en el sufrido y en muchos casos heroico soldado de infantería.
Raúl Suevos
A 15 de febrero de 2026
Traducción en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com
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