En Cuba no llueven iguanas
Pudiera parecer una noticia por ausencia u omisión, puesto que, en la vecina Florida, atenazada estos días por un viento gélido del Norte que hace bajar las temperaturas hasta extremos poco usuales por aquellos pagos, los periódicos han abierto con la información de la lluvia de iguanas, suceso que, por inhabitual, aunque no único, se convierte cada vez que sucede en noticia de primera página. Y es que allí, en Florida, las iguanas son bastante abundantes, ya que, inofensivas, han alcanzado en algunos casos estatus de animal de compañía, y por ello, cuando las temperaturas bajan más de lo que el cuerpo de los animalitos, de sangre fría, puede soportar, las iguanas se defienden entrando en hibernación repentina, lo que unido al hecho de que la mayoría son de la rama arborícola de la familia hace que, de golpe, se vayan cayendo de los árboles, para susto y sorpresa de más de uno.
En Cuba también hay iguanas, pocas, dicen que el grueso de la población se convirtió en primer plato durante el Periodo especial, aquel que trajo la desaparición de los subsidios enviados desde la URSS, a su vez desaparecida ante el peso de la Perestroika de Gorvachov; pero las que aún subsisten deben estar bien hibernadas pues en la Isla bonita han alcanzado estos días récord de temperaturas bajas; con poca o ninguna ropa de abrigo, pues allí es tradicionalmente innecesaria; con pocas calorías en el cuerpo, pues allí la caza de la proteína no es un deporte sino un ejercicio de supervivencia; con casas sin cierres operativos en ventanas y puertas, pues allí el clima tropical aconseja que corra el aire, salvo en estas contadas ocasiones; con veinte horas de corte eléctrico en La Habana, aún más en provincias, lo que impide intentar calefactar las estancias por esa vía.
Todo está en contra de Cuba, empezando por ese régimen depredador y tiránico, más aún que el chavista, que mantiene a sus ciudadanos en una situación de semiesclavitud desde hace más de sesenta años. Tampoco el interés económico es un acicate para que el ogro anaranjado se implique en profundidad, algo que muchos cubanos esperaban ya en la primera presidencia; allí el azúcar ya no funciona como en el siglo pasado; el interés turístico es relativo en un Caribe lleno de playas paradisíacas; y la añoranza de los cubano-americanos, de los que Marco Rubio es el primer representante, no llega para una acción en fuerza. Al menos por ahora.
Pobres cubanos que no pueden hibernar, y ya ni siquiera le importan a la izquierda regresista de Occidente que tiene banderas más cool a las que seguir, y Díaz Canel no es Fidel. Ye lo que hay.
Raúl Suevos
A 4 de febrero de 2026
Traducción en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com
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