Rufián, el Pijoaparte de la Carrera de San Jerónimo

 

Oía hace unas noches comentar a un tertuliano que le hacía gracia Rufián por las salidas de tono que suele tener en el Congreso, cada vez menos estrambóticas y huérfanas de parafernalia accesoria. Aunque, de vez en cuando…A mí, más que gracia me provoca ternura, en cuanto que, casi desde su aparición en la política española, imagine su bregar desde los primeros instantes de su vida “profesional”, tratando de sacar la cabeza por encima de las aguas turbulentas de la política nacionalista catalana, para respirar a bocanadas entre las aguadillas de sus colegas con pedigrí, más, mucho más, catalanes que él, un pobre charnego que, como aquel Pijoaparte, busca medrar en una no declarada lucha de clases, que aún se perpetúa en su Cataluña del alma.

Manolo Reyes no regresó a su Murcia originaria, tampoco lo hará Rufián al Jaén de sus abuelos. No se trata de eso para él, y su Teresa, el trampolín para medrar, se llama Ezquerra republicana. Pero allí, entre sus supuestos correligionarios, ya le han tomado la medida. Se la tomaron desde el principio, cuando vieron en él un posible aporte de votos desde el cinturón socialista de Barcelona. Pero nada más. Hoy la pela, los votos, se juegan distinto.

Rufián, como Reyes, tonto no es, y por eso anda estos días buscándose la vida en la capital, aunque no ya como portavoz de su partido, donde nunca fue querido pero sí necesario, y ahora, con un Junqueras casi tan a la defensiva como él mismo, lo dan por amortizado. Así que toca abrir otras opciones para seguir en los barrios altos de Barcelona, en la Carrera de San Jerónimo, en la capital.

La Teresa de Rufián es la política nacional, donde parece que sus patrones ya sólo lo ven como un charnego con pretensiones, como Reyes, y nuestro bufón cortesano anda loco tratando de venderse como solución para esa izquierda regresista, siempre en busca de un sillón mientras canta a los ilusos su vocación de servicio  a los pobres, a los olvidados, a los indignados, a los que no se percatan de cuales son sus verdaderas intenciones, la administración, desde un buen despacho, de las ilusiones vanas de los demás.

El pijoaparte acabó en la cárcel, y no creo que ese vaya a ser el destino de Rufián; de hecho, con los años que lleva de diputado tendrá derecho a una buena indemnización, pero el sabe que, más allá de la política, no tiene futuro, pues es lo único que sabe hacer, y por eso, hasta el último momento, lo veremos bracear para no hundirse en las turbulentas aguas de la política catalanaºº. Ye lo que hay.

Raúl Suevos

A 12 de febrero de 2026

Traducción en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com


Comments

Popular posts from this blog

¡ De aquí no se mueve ni dios¡

Se ha ido el Chío

El general Gan, una novedad a la italiana